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Alianzas que van y las que fracasaron…

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A tres días de que venza el plazo otorgado por árbitro para que se registren los convenios de coalición de los partidos políticos, con miras a las elecciones locales del próximo 1 de julio, sólo se tiene la certeza de que irán en alianza el PRI-PVEM-Panal, mientras que los frentes que pretendían conformar por un lado el PAN-PRD-MOCI y por otro, Morena-PT-PES parecen más encaminados al fracaso que al éxito.

El convenio del PRI y sus aliados fue ratificado el pasado 7 de enero en la IV Sesión Extraordinaria del Consejo Político Estatal del tricolor. Ese mismo día lo formalizaron los panalistas, y desde el 3 de enero hicieron lo propio los del Verde.

La realidad es que llevan tiempo trabajando juntos. Saben sus fortalezas, sus debilidades y sus empatías están a un grado de llegar a la mimetización, de suerte que cuando alguno de ellos habla, ya es muy difícil diferenciar cuándo lo hace un priísta, un panalista o un verde-ecologista.

Es innegable que esta alianza fortalece al PRI y le va ayudar a recuperar importantes posiciones perdidas en el anterior proceso electoral.

Y más que las negociaciones para amarrar esta coalición del PRI con el Verde y con el Panal, lo verdaderamente importante ha sido el trabajo bajo el agua del gobernador, Rafael Alejandro Moreno Cárdenas, y de varios de sus operadores, para que no concreten las otras alianzas, fundamentalmente la del PAN con el PRD y con Movimiento Ciudadano.

De haberse replicado en la entidad la coalición Por México al Frente, que impulsará a Ricardo Anaya por la Presidencia de la República —quien por cierto, estará hoy a las seis de la tarde en Fracciorama—, se habría convertido en una verdadera oposición a los objetivos del tricolor de recuperar los espacios que perdió hace tres años.

El PAN es en Campeche la segunda fuerza político-electoral. Tiene al menos cinco ayuntamientos en su poder, pero más que eso, dispone de una base de votos duros que se ha mantenido leal a pesar de los vaivenes y caprichos de sus dirigentes estatales y municipales, o incluso, pese al pésimo trabajo que desempeñen las autoridades municipales electas por ese voto duro.

Y si al PAN le suman el activismo real y comprometido, así como los votos —escasos pero votos al fin— de los perredistas y mocistas, entonces es claro que la alianza habría puesto a temblar a cualquiera de los abanderados tricolores que le pusieran al frente. Pero como ya dijimos, no cuajó. Más adelante veremos los entretelones del fracaso.

Una fuerza parecida habría tomado en Campeche la alianza Juntos Haremos Historia, que impulsa a nivel nacional a López Obrador, y que conforman, como ya sabemos Morena-PT y PES. Pero aquí imperó la soberbia y la falta de inteligencia política, como veremos más adelante.

A eso se suma el trabajo de filigrana del gobernador y de sus operadores que impidió la conformación de ambos frentes y que dejará un camino menos empedrado a la meta final del mandatario campechano que es mantener la mayoría en el Congreso —algo vital— y recuperar algunos de los espacios perdidos.

Y creemos que aquí está el meollo del asunto. El más interesado en dejar los escenarios idóneos para la segunda mitad de su administración, es el gobernador Moreno Cárdenas y nadie podrá negar que ha recurrido a lo más colmilludo de su experiencia, para impedir la creación de dos Frankesteins políticos, que pudo haber puesto en aprietos a quienes mande a hacer campañas para las alcaldías, las diputaciones locales y las juntas municipales.

Otro tema será el reparto de las candidaturas. Esos jaloneos serán a puertas cerradas aunque también queda muy claro que el verdadero operador político del tricolor, no va permitir que ninguno de los espacios que había reservado para su equipo más cercano se negocie con nadie y mucho menos, se ceda a nadie. Pero de eso hablaremos en otra entrega.

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