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La famosa carrera

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¿Recuerdan la famosa carrera de la tortuga y la liebre? Se las voy a recordar: ¿Será como la que se está dando?…

Cuentan que en una ocasión, todos los animales del bosque esperaban con entusiasmo una carrera muy singular, ya que la ágil liebre se había burlado de la lenta tortuga y la había desafiado a una carrera y la tortuga aceptó. Y por fin el día señalado había llegado.

Nadie tenía dudas acerca de quien ganaría, pero a todos les parecía divertido observar el paso de los competidores, así que todos los animales estaban reunidos a lo largo del camino donde se realizaría la esperada carrera.

Junto al puente que cruzaba el arroyo, la liebre y la tortuga se saludaron con las patas. El árbitro que era el cuervo, lanzó su agudo graznido como señal de que comenzó la carrera.

La tortuga avanzó trabajosamente; la liebre saltaba con excitación a su alrededor con un poco de burla; luego mordisqueaba la tierna hierba que crecía junto al camino para mostrar su despreocupación y su desprecio que le inspiraba su competidor, la liebre se acostó a descansar. La tortuga, seguía avanzando trabajosamente centímetro a centímetro, pero con seguridad.

La carrera debería terminar hasta el gran olmo que estaba al otro extremo del bosque, así que la liebre, con toda confianza, se instaló cómodamente y quedó profundamente dormida, mientras la tortuga avanzaba con lentitud pero con firmeza.

Los mirones se sintieron cada vez más emocionados, ya que la liebre no despertaba.

Después de un tiempo que a la tortuga le pareció interminable, estiró su largo pescuezo mirando el camino que le faltaba, a pocos pasos distinguió el gran árbol al que tenía que llegar. La tortuga se sentía exhausta por haber llegado tan lejos y a su máxima velocidad, pero cobró fuerzas para llegar al final.

¡Y en ese preciso instante, la liebre despertó! Al ver que la tortuga ya estaba casi junto al árbol, se levantó de un salto y echó a correr a gran velocidad.

¡Los pájaros comenzaron a chillar, el león bramó y los demás espectadores gritaban, bailoteaban y saltaban frenéticamente! Nunca habían imaginado que la carrera llegara a tal estado de emoción. Con un sonoro clamor, motivaron a la lenta tortuga a avanzar, le gritaban: “¡Si se puede, si se puede!”, porque sólo le faltaba como medio metro y la liebre se acercaba a gran velocidad… Cuando ya faltaban cinco centímetros, la tortuga ya tenía a su lado al competidor, ¡y con gran embestida la tortuga estiró el largo pescuezo y tocó el tronco del árbol justo antes de que la liebre lo alcanzara!

¡La tortuga había ganado la carrera…!

Los espectadores aplaudieron con entusiasmo y comentaban: “Esa liebre siempre estuvo demasiado segura que ganaría”. El búho sabio le dijo al águila: “Desde ahora tendrá que comprender que no siempre el más veloz es quien gana”. Y por ese estilo se fueron escuchando los comentarios…

Bueno, esta historia como casi todos la saben, quise recordarla porque creo que no todos saben, o algunos tal vez sí, lo que sucedió después de la carrera… ¿Quieren saberlo?

 

Continuará…

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