Inicio»Opinión»Manuel Zavala, entre soberbia e ignorancia

Manuel Zavala, entre soberbia e ignorancia

0
Compartidos
Google+

Manuel Jesús Zavala Salazar pudiera estar viviendo sus últimos días como dirigente estatal del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). Su tozudez, estulticia, ignorancia y excesos de soberbia y vanidad, pudieran arrastrar al precipicio lo poco que queda de fuerza en la coalición “Juntos Haremos Historia”, que integraron en Campeche con los partidos del Trabajo (PT) y Encuentro Social (PES).

Entercado en quedarse con la candidatura a la alcaldía de Campeche, pese a que en el convenio de coalición se especificó claramente que ese espacio iba a ser para los del PES, esta mala copia de López Obrador en que se ha convertido Zavalita, ahora dice que “todavía se puede cambiar el siglado del documento presentado ante el Instituto Electoral del Estado de Campeche (IEEC)”.

Y su ocurrencia fue la respuesta que le dio oficialmente al severo jalón de orejas que le propinó la presidenta del IEEC, Mayra Fabiola Bojórquez González, al advertir que si no se respetan los términos del convenio, podrían negarles el registro como coalición y entonces tendrían que matricular candidatos por su cuenta. Eso es algo que ciertamente afectaría más al PT y el PES, cuya disponibilidad de recursos humanos para postular no es muy holgada que digamos.

Aunque ese sería el efecto menos nefasto para los intereses de la coalición, que es jalar juntos, trabajar en equipo para atraerle votos al abanderado presidencial Andrés Manuel López Obrador. Si la coalición se rompe, cada partido buscaría como obtener votos a su manera, pues sería la única forma de que pudieran conservar su registro. Se olvidarían, pues, del objetivo central de este tipo de alianzas, que es empujar la candidatura presidencial.

Es cierto que la coalición federal se mantendría, aunque queda claro que si el pleito entre dirigentes se mantiene en las alianzas estatales, no habría entonces ninguna garantía de que vayan a trabajar juntos en los comicios federales, pues, como ya quedó probado en las más reciente gira de López Obrador por nuestra entidad, hubo empujones, pleitos y patadas bajo la mesa entre los dirigentes.

Recuérdese también que no es diplomática la respuesta de Zavala Salazar a las denuncias del PT y PES de que incurre en grave irregularidad al registrar su candidatura a la alcaldía de Campeche. Más bien sus palabras son las de un pandillero de barriada, al acusar a Rogelio Quijano García, dirigente del PES, de ser “chantajista,  berrinchudo y caprichoso”.

No sólo eso. Prácticamente los acusó de estar preparando una traición. “Es una estrategia muy mala, actúan más como infiltrados, o bajo encomienda de quién sabe quién”.

Aún más, sintiéndose un iluminado, opinó que no hay mejor candidato que él, y en caso contrario retó al PES a demostrar que hay alguien mejor posicionado. Opinó que las acusaciones de sus aliados “son actos de desesperación, dolor o rencor, y les recomiendo que si quieren un puesto, que se vayan al mercado”, remachó.

La verdad es que Zavala opera con base en el cálculo porcentual. Sabe que en términos de presencia y propuesta, está muy por debajo del priísta Claudio Cetina Gómez y del panista Eliseo Fernández. En tal sentido, lo que busca es una regiduría plurinonimal, porque ya se acostumbró a no trabajar y comer tortilla con manteca.

Por lo que respecta a su soberbia y la mala conducción de su partido, valdría traer a la memoria ese refrán siempre vigente de que “no tiene la culpa el indio, sino quien lo hace compadre”. Pero claro, Zavalita no daría un paso sin huarache y menos sin la aprobación y el consenso de su ultramegaasesor Aníbal Ostoa Ortega.

Y así, no se trata sólo de Zavala, quien pretende romper los acuerdos con la coalición, sino que también quiere guerra Aníbal —¿será que por personal decisión?— por lo que no estamos errados si concluimos que ambos ya están empezando a traicionar a su mesías tropical. Bien sabido es que este tipo de errores y confrontaciones, a lo único que conducen es a que los electores corrijan sus decisiones, ante la frustración que les produce el egoísmo, el abuso y el intento de encaramamiento al poder sin respetar reglas. O es que ¿de eso se trata? ¿Si así es, quiénes son entonces los traidores?

 

Noticia anterior

Quieren que naviera se vaya a la quiebra

Siguiente noticia

Invierten 4 mdp en Sala de Tiro Virtual