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Doble discurso, mal político

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Ante la proximidad de las elecciones y como parte de sus estrategias de campaña, muchos políticos sacan a relucir sus dotes histriónicas —a veces mejores que los de cualquier actor o actriz ganadores del Óscar— para hacerse notar, darse a conocer, librarse de acusaciones o desviar la información que tanto les perjudica, lo que deriva en doble discurso, pues ya sabemos que la doble moral no existe… O la tienes, o no.

En Campeche hay casos muy conocidos de personas, mayormente políticos, que hablan de mafias en el poder, que señalan la corrupción de los demás, que inventan historias de “cacerías de brujas” y se escudan en medios de información falsos —a través de las redes sociales— para tratar de sacar raja política a sus descalificaciones, mientras en sus improvisadas conferencias de prensa argumentan que todo lo que sucede en su partido es parte de la guerra sucia en contra de ellos.

El caso más conocido en nuestro Estado es el de Manuel Jesús Zavala Salazar, presidente estatal de Movimiento Regeneración Nacional (Morena), quien aprovechando su investidura de líder de ese partido político no ha podido, o más bien no ha querido que la democracia llegue a sus oficinas, las que utiliza como búnker para saciar sus necesidades personales y no para repartir equitativamente las posiciones importantes con los demás militantes.

Encumbrado en su poder y respaldado por la dirigencia nacional, Zavala Salazar utiliza a Morena como su trampolín político. Olvida que su madrina y protectora, Layda Elena Sansores San Román lo dejó al frente de ese partido para impulsarlo y reforzarlo, sólo que hasta la fecha lo único que hemos percibido son berrinches, pataleos y descalificaciones en contra de todo aquel que no piense como él. ¿A quién se parece?

Militantes, exmilitantes y exsimpatizantes de Regeneración Nacional tildan a “Zavalita” de soberbio, canalla, tendencioso y rebelde. Quienes se han apartado del partido o han renunciado a él, lo han hecho porque no soportan sus desplantes, enojos, imposiciones y comentan que es imposible dialogar con su líder, pues siempre dice tener la razón o al menos eso cree. Manuel Jesús no se ha dado cuenta que el único que lo quiere, que lo apapacha, que lo respeta y que lo defiende en su partido es su espejo, y seguramente en ocasiones se pelea con la imagen que aparece frente a él.

A punto de iniciar las campañas, la mal llamada coalición “Juntos Haremos Historia”, entre el Partido del Trabajo (PT), Partido Encuentro Social (PES) y Movimiento Regeneración Nacional (Morena) se tambalea, se desmorona, se resquebraja, se va por el caño gracias a los berrinches y la insistencia de Manuel Zavala de ser él quien los represente en la boleta electoral para buscar la alcaldía de Campeche, pues es por todos sabido que mantiene secuestrada la dirigencia de Morena y por supuesto, cualquier posición que alguien pretenda, pues parece que todas las quiere para él. Se me figura al chango de cuerda que toca el bombo, la trompeta y los platillos al mismo tiempo.

Tal parece que “Zavalita” Salazar no ha visto que la contienda política necesita candidatos de altura, propositivos, con visión, democráticos, abusados (no abusivos), que le puedan ofrecer al pueblo resolver sus problemas, y no que vayan de casa en casa diciéndole a la gente que nada puede mejorar porque “la mafia en el poder” no se los permite. Si no podrá trabajar, ¿pa’ qué se tira de candidato?

Precisamente ese es el doble discurso, pues a falta de propuestas pierden y luego sacan su histrionismo a todo pulmón, para eximirse de sus malas decisiones y culpar al contrincante. Aún falta ver si Manuel Jesús Zavala Salazar dará su brazo a torcer en su mal enfocada y casi muerta alianza, y si cuando esta fragüe dejará que camine o le pondrá traspiés como ha sido su constante cada vez que algo no le parece o no le favorece.

Pregúntele a quienes se han salido de Morena, por los berrinches de “Zavalita”, si les gustaría continuar en ese partido mientras sea él quien lo “dirija”. Pregunte en Morena cuántas mujeres tienen las mismas oportunidades que hombres, qué liderazgos son reconocidos por la dirigencia estatal; acérquese a quienes se han ido y pregúntenles por qué lo han hecho. ¿Acaso los han tomado en cuenta para ser candidatos?, ¿están contentos de haber sido humillados al darle oportunidad a quien viene de otro partido?, ¿recuperarán el tiempo y dinero invertido en la dirigencia de Zavala Salazar? Parece que su premio por ser leales fue recibir senda patada en el tafanario.

Por eso los militantes de Morena no bajan a su dirigente estatal de rebelde, avorazado, soberbio y gandalla. Los ha hecho a un lado para colocar a familiares y amigos como las piezas que sólo le benefician, y las cuales considera le serán de gran ayuda en las próximas elecciones. ¿Será? Quizá Manuel Zavala Salazar ya aprendió, al igual que algunos de sus antecesores, que puede ganar más perdiendo.

Jorge Gustavo Sansores Jarero

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