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Desigualdad

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Nada duele más que exista la desigualdad, y esta se presenta en todos los ámbitos sociales, educativos, de salud, económicos. Todos debiésemos tener la misma oportunidad de acceso a los logros, pero en la realidad esto no sucede así.

Si revisamos los derechos sociales contenidos en los documentos jurídicos, en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales,  observamos que debe haber una remuneración que proporcione como mínimo, a todos los trabajadores, un salario equitativo e igual por trabajo de igual valor, sin distinciones de ninguna especie; en particular, debe asegurarse a las mujeres condiciones de trabajo no inferiores a las de los hombres, con salario igual por trabajo igual, condiciones de existencia dignas para ellas y para sus familias.

Seguridad e higiene en el trabajo, igual oportunidad para todos de ser promovidos dentro de su trabajo a la categoría superior que les corresponda, sin más consideraciones que los factores de tiempo de servicio y capacidad, también el descanso, el disfrute del tiempo libre, la limitación razonable de las horas de trabajo y las vacaciones periódicas pagadas, así como la remuneración de los días festivos.

Este pacto se debe cumplir así como la  existencia de estados de cosas buenas o deseables como el derecho a un medio ambiente limpio, o a gozar de los beneficios del progreso científico o del patrimonio cultural. Muchos  países están de acuerdo con lo anterior y está en sus leyes, decretos, pero el dilema es ¿quién lo garantiza?

Y es que en teoría debiesen aplicarse de manera unitaria a partir de la interdependencia e indivisibilidad de todos los derechos civiles, políticos y sociales, tanto en términos axiológicos como estructurales, destacando la garantía de los derechos, los derechos humanos, obligación en lo que respecta a los encargados de protegerlos, tanto institucionales como extrainstitucionales.

Los derechos sociales son derechos humanos, es decir, derechos que todos poseemos por el hecho mismo de pertenecer a la raza humana. Digámosle no a la desigualdad y procuremos la igualdad, la que  significa que todos los seres humanos tienen el mismo valor y deben ser tratados por igual independientemente de su origen étnico, su orientación sexual o su capacidad.

Los derechos humanos deben ser más que buenos deseos, se deben aplicar principalmente a los que menos tienen, los que no tienen voz, los vulnerables. La educación es garante de que no exista la desigualdad. Sin la participación activa en favor de la igualdad de todos, tanto mujeres como hombres, ya sea en las áreas educativas, de salud, económicas o políticas, no será posible reducir la desigualdad social.

Eduardo García Solís

 

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