Inicio»Opinión»Las encuestas y el voto

Las encuestas y el voto

0
Compartidos
Google+

Los textos nos describen a las encuestas, como el procedimiento utilizado para la recolección de datos que contribuyen a la realización de la investigación social, todo lo cual al trasladar este proceso al campo de la política, adquiere la connotación de herramienta que proporciona una representación exacta de las intenciones del electorado, acerca de su intención a cual opción concederle su voto.

Algunos equipos de campaña asumen los resultados de la encuestas como verdad plena y absoluta. Las casas encuestadoras, bajo este concepto, se transforman casi en algo así como en modernos oráculos de Delfos. No obstante, también hay que asentar que con frecuencia suele revolverse lo que es “intención del voto”, con lo que significa “decisión del voto”. No son semejantes ni mucho menos iguales.

Intención manifiesta la idea de un propósito, de algo que en política dicen no representa una definición, pues su realización finalmente dependerá de la manifestación de determinados factores y circunstancias. Decisión implica firmeza, seguridad, determinación, y esto finalmente se presentará, en nuestro caso, el próximo 1 de julio, y ante la urna electoral.

Bajo este esquema, bien pudiera decirse que si bien las encuestas revelan la intención mayoritaria del voto hacia determinado candidato, no puede concluirse en este momento que finalmente así vaya a ocurrir, como ha pasado en casi todos los países que han desarrollado comicios en los últimos años.

Es procedente cuestionar la razón por la cual se ha presentado el escenario en mención, y los propios estudiosos del tema expresan que la decisión electoral final descansa en la emoción, más que en la razón. Es decir, en la propuesta y la manera de transmitirla para ser captada por la atención del elector. Aquí no caben los chistes ni las ocurrencias.

Y no caben los chistes ni las ocurrencias porque al elector lo que verdaderamente le interesa es ser escuchado en sus problemas y preocupaciones cotidianas, que a su vez se le presenten soluciones a los mismos y que realmente se les resuelva. Esto es, ante la mampara cuentan mucho la simpatía, la experiencia, el liderazgo y la honradez, entre otros importantes aspectos.

El voto suele dirigirse hacia el candidato próximo al votante, con perfil ciudadano, que sabe hablar y hacerlo con argumentos y conocimientos, por alguien que resulta cercano a los intereses ciudadanos por surgir de la comunidad. Luego entonces, los resultados de las encuestas son influenciables y persuasibles.

Lo que puede configurarse con la comisión de una equivocación consiste en otorgar plena confianza en lo que dicen las encuestas. Es probable que el acierto consista en prestar la debida atención para modificar, cambiar y probablemente sustituir lo que haya lugar. Al final el frío de la noche suele caer sobre la excesiva confianza y la soberbia. Hoy nada está escrito y no se ha dicho la última palabra.

Carlos Cruz Lavalle

 

Noticia anterior

Pacífica toma de Cobacam

Siguiente noticia

Riña por celos deja 2 apaleados