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Corrupción–impunidad

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“La impunidad premia el delito, induce a su repetición y le hace propaganda, estimula al delincuente y contagia su ejemplo”, Eduardo Galeano.

Una de las definiciones de corrupción política es: Hacer mal uso del poder público para conseguir una ventaja ilegítima, generalmente de forma secreta y privada.

Se pregona mucho en las campañas de los candidatos que se combatirá la corrupción, y eso suena bien, amén de que venden ante el hartazgo lo que desde muchas décadas se está pidiendo, y que ha alcanzado niveles estratosféricos.

Ya desde hace muchos años el poder ha viciado a los partidos políticos, desde donde se han conformado cacicazgos que surgen de pequeñas tribus y hace que estas se vuelven impunes, en mayor o menor grado, para los que no forman parte de ella o de su comunidad; feudos a los que los grandes señores conceden canonjías y privilegios con el propósito de guardarles fidelidad.

Hace unos días un amigo que fue a un seminario de odontología a Brasil, comentaba que los oriundos de aquel país reconocían el trabajo que realizó durante su mandato su expresidente Luiz Inacio Lula da Silva, pero están a favor de que pague por ese delito de corrupción del que se le acusa y del que ya se encuentra recluido, cuya condena es de nueve y medio años de prisión.

Según las acusaciones en su contra, Lula aceptó como regalo un departamento en las playas de Sao Paulo, por una de las empresas que tenía contratos con el gobierno encabezado por él. La sentencia entorpece sus aspiraciones de ser de nuevo candidato en las próximas elecciones que se realizarán el presente año en ese país.

Es a este hombre a quién se atribuye el haber sacado a millones de brasileños de la pobreza, y al concluir su mandato presidencial existía un gran optimismo sobre el futuro de Brasil, ya que el índice de desempleo era menor al de los Estados Unidos y Alemania.

Desde luego fueron muchos los factores que influyeron para ocasionar ese auge, desde el descubrimiento de nuevos yacimientos de petróleo en aguas profundas, de mineral de hierro, entre otras cosas más.

Mi amigo me platicaba del destino del que fue un buen presidente, amén de su plática trivial de la belleza de las mujeres brasileñas y lo avanzado de su tecnología en el ramo odontológico.

Este botón de muestra puede referenciarse a nuestros candidatos y políticos en general, con lo que permea el resentimiento general, ya que además que la corrupción anda galopando, como decía el viejo dicho “en caballo de hacienda”, la impunidad a pasos agigantados intenta alcanzarla.

Un amigo reflexionaba de esta manera: “mientras el negocio dé para que te roben, sigue siendo negocio; hoy el negocio de mi amigo tristemente está a punto de claudicar por esa impunidad permitida por él”.

Nuestros recursos acuícolas, minerales, forestales, pesqueros, que representan recursos financieros, se han visto violentados por quienes tienen a su cargo la responsabilidad de hacerlos productivos. Desafortunadamente como en todo, se generalizan los malos manejos. Siempre he dicho, como católico, que “ni todos los católicos se van a salvar, ni todos los protestantes se van a condenar”; de todo hay en la viña del Señor, por lo que: “ni todos los políticos son corruptos, ni todos los ciudadanos son honrados”.

Rodolfo Bernés Gómez

 

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