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Libertad de expre…

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Mientras más se acerca el día de la elección, donde los mexicanos definiremos al que deberá tomar las riendas del país, por lo que debemos pensar muy bien el porqué dejarle la dirección a ese hoy candidato, los ánimos se encienden y las descalificaciones son el pan de cada día a donde quiera que vamos.

Intolerancia, ignorancia y cólera se hacen presentes en los seguidores, adoradores, fieles, fanáticos —ya no sé cómo llamarles— de un personaje en específico. Y no está mal que le brinden su apoyo, que lo enaltezcan, que lo idolatren, que lo visualicen como el futuro salvador, el mesías moderno, como quieran y crean que deban llamarle, pero, por favor, permitan que cada ciudadano tome sus propias decisiones y vierta hacia el candidato de su preferencia los comentarios que le vengan en gana.

Mucho llama mi atención que ese mismo grupo de idólatras se quejen de que el Gobierno les coarta su libertad de expresión, pero más enciende mis alarmas que tras sus quejas hay mentadas de madre (con el perdón de la expresión) en contra de quienes no son afines a los pensamientos e ideologías —si es que las tiene— de su candidato.

Ya nadie, léase de nuevo, nadie, puede escribir en sus redes sociales, en su columna de opinión, en una revista o en un mensaje privado que no está de acuerdo o que no apoyará al candidato en cuestión —ya saben quién—, porque de inmediato comienzan los ataques sin tregua en contra de quien lo haya vertido, no importa que sea desconocido, conocido, amigo, familiar lejano o cercano, el papá o la mamá. No, lo importante es salir a demostrar que ante la falta de inteligencia y educación, hay insultos para demostrar lo que nos podría esperar si gana el que va arriba en las encuestas.

Por otro lado estamos quienes además de escribir en el periódico, salimos en la televisión y hablamos en la radio. En casi todos los casos damos nombre completo y en televisión hasta damos la cara. Por mi parte no hay pseudónimos, así como aparece mi nombre en esta columna me dieron de alta en el Registro Civil. ¿Por qué le digo esto? Porque en nuestra maravillosa actualidad colmada de tecnología, casi todos tenemos a nuestro alcance el Internet y las redes sociales, sólo que en estos tiempos la mayoría hace uso inadecuado de ambas cosas y aprovechan para crear cuentas falsas y denostar a diestra y siniestra lo que no les parece, en lugar de debatir con argumentos e inteligencia.

Esas personas que se escudan en cuentas falsas, que cobardemente esconden sus rostros, sus nombres, y se quejan de que en México carecemos de libertad de expresión, son las mismas que nos insultan porque no decimos lo que ellos quieren oír o escribimos lo que quieren leer. Ustedes disculpen, pero no soy candidato populista de izquierda ni tengo porque hacerlo.

La misma horda que dice que los callan y que en este país no hay libertades garantizadas, son los que le mientan la madre al Presidente de la República, a los funcionarios, a los periodistas, a los ciudadanos que no coinciden con sus ideas, a los empresarios, a los médicos, a las Fuerzas Armadas, a las instituciones en general, pero todos andan libres, en la calle… Entonces, ¿no hay libertad en México?

Grupos de jóvenes salen a “manifestarse” en favor de su candidato y avientan piedras a los adversarios políticos. ¡Son actos vandálicos! Además, con capuchas o paliacates para que no les reconozcan, y nadie los detiene porque enseguida acusan represión. Ahí siguen libres… ¿No hay libertad en nuestro país?

Lo que no hay es educación y esa empieza desde casa. Lo que no hay es cultura y esa también es parte de la idiosincrasia. Lo que no hay son valores porque los estamos perdiendo cada día, y más con este tipo de actos. Lo que no tenemos, o más bien no tienen estas personas es tolerancia, porque no dejan que cada quien tome sus propias decisiones, vierta sus comentarios, y aún peor, hasta con el libre albedrío ya se quieren meter.

Algo que aún tenemos en México, y lo digo con los pelos en la mano y sin nada qué temer, son libertades y muchas. No defiendo a nadie, mucho menos a los gobiernos Federal, estatales o municipales, de donde sean y dirigidos por el partido que sea, pero cuando alguien pierde su libertad no es porque haya represión, sino porque seguramente hay implícito, algo negativo y paga las consecuencias de sus actos. No hay más. Al que obra bien, bien le debe ir.

Sin duda, estas actitudes que les platico se van a recrudecer y los ataques seguirán en aumento. El día de la elección hay que salir a votar con la idea de lo que queremos para nosotros en el futuro: una dictadura, pedradas y pasamontañas, insultos y ataques, o libertad y paz. Por mi parte quiero que México siga creciendo y pondré de mi parte hasta que me lo permita la vida. No dejaré que el miedo y las amenazas decidan por mí. ¿Y usted?

 

PODA SEGURA

En los últimos días hemos visto gran cantidad de árboles podados en las principales avenidas de nuestra hermosa ciudad, así como en colonias populares, barrios tradicionales, unidades habitacionales, entre otros espacios donde la ciudadanía transita constantemente.

Muchas personas han vertido sus críticas en torno al corte de las ramas de decenas de árboles, principalmente en el malecón, las avenidas López Mateos, Gobernadores y Samulá, y han lanzado cuanto improperio pueden en contra de la Unidad Administrativa de Servicios Públicos del Ayuntamiento de Campeche, que dirige Pablo Hernán Sánchez Silva.

Independientemente de quien dirija la poda, corte, trasquilada o como quiera usted llamarle a lo que han realizado y seguirán haciendo a los árboles de la ciudad, me tomé la “molestia” de consultar vía Internet con publicaciones especializadas en botánica, para averiguar qué tan mal estaba la Comuna al hacer este tipo de cortes. La respuesta es que no es nada mal, por el contrario es muy necesario.

Resulta que el césped, los arbustos y los árboles necesitan ser podados para, precisamente, ayudarlos, sobre todo los más grandes que están en parques, camellones y otras áreas, donde a falta de espacio para el crecimiento de la raíz, por su peso pueden caer y es muy difícil volverlos a plantar cuando tienen muchos años.

Otras razones por las que el Ayuntamiento de Campeche, con los permisos de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) ha podado dichos árboles, es porque en breve comenzarán las lluvias, lo que, en primera ayuda a que retomen sus nutrientes de forma más rápida —según los botánicos—, además que evitará que caigan y lastimen a algún ciudadano como ha sucedido con anterioridad.

Aunado a esto, recordemos que los campechanos exigimos a diario que nos garanticen la seguridad, motivo por el cual se han gestionado cámaras de videovigilancia instaladas en varias partes de la capital y del Estado, y que en muchas ocasiones por la copa de los árboles no pueden cumplir su propósito de proveer imágenes al personal del C-5.

Los árboles no han sido removidos, ni los están matando, sólo se podan y sirve para que crezcan más fuertes porque se les quitan las partes malas, las ramas secas que pudieran caer y lastimar a alguna persona, y además permiten que las cámaras de vigilancia tengan mejores objetivos visuales.

Ahora con las lluvias serán más verdes, más frondosos y más hermosos. Sin embargo, ¿le preocupa que a la ciudad o a su colonia le falten árboles? Le invito a sembrar uno, no sabe la enorme satisfacción que se siente el ayudar a la naturaleza a seguir dándonos vida, y no dejar todo el peso a las autoridades. Se lo digo por experiencia.

Jorge Gustavo Sansores Jarero

 

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