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21 de mayo, Día del Politécnico

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No fue una etapa cualquiera, ha sido una de las mejores. Un auténtico orgullo haber estado en el interior de esas austeras cuanto acogedoras aulas, enfrentado a severos maestros, sabio cada uno en su especialidad. Corrijo auténticamente arrepentido: no enfrentado, sino intentando sorber aunque sea un poco de las enseñanzas que, más de medio siglo después, me permiten disfrutar de una pensión por haber ejercido la profesión ahí adquirida.

Cada uno de los egresados politécnicos decimos, sostenemos, que nuestra escuela superior fue —es— la mejor: la Esime, la Esiqie, la ESIA, la ESE, la ESCA, la Upiicsa, la ENMH, la ENCB, la ESM, la ESEO, la EST, la Escom, la ESIT, la Upibi, etcétera. Y cada uno tendrá razón, porque todos fuimos —¿somos?— politécnicos.

Ingenieros mecánicos, electricistas, electrónicos, aeronáuticos, químicos industriales, químicos petroleros, textiles, civiles, arquitectos, bioquímicos, médicos, homeópatas, licenciados en economía, en computación, en enfermería y obstetricia, en turismo, topógrafos, etcétera.

Creado el 1 de enero de 1936, agrupando a escuelas técnicas existentes, fue hasta el 20 de febrero de 1937 cuando en el Palacio de Bellas Artes, el presidente Lázaro Cárdenas inauguró los cursos que hasta la fecha no sólo se mantienen, sino que se han reforzado y actualizado en prácticamente todos los campos del saber.

Entre los fundadores de esta magna institución figuran Juan de Dios Bátiz, Luis Enrique Erro, Carlos Vallejo Márquez y Narciso Bassols, principalmente. En la actualidad el IPN tiene matriculados alrededor de 180 mil estudiantes, a los que les proporciona educación con 17 mil docentes y 10 mil trabajadores de apoyo en 17 escuelas de nivel medio superior, 27 de educación superior, 20 centros de investigación y 17 centros de educación continua (la de Campeche entre ellos).

En la mente de cada politécnico se mantienen imborrables los nombres de gran cantidad de maestros y directivos. En mis tiempos, muchos de ellos, altos funcionarios en activo, impartían cátedras sólo en generosa retribución hacia su alma máter. Recuerdo a José Antonio Padilla Segura, Eugenio Méndez Docurro, Jesús Kumate Rodríguez, Héctor Mayagoitia, Víctor Bravo Ahuja, Alejo Peralta y otros.

Orgullo politécnico fue y es Guillermo González Camarena, quien inventó la cronometría en la televisión terminando con la era de blanco y negro, y fundó la primera emisora de televisión pública. Imposible para mí olvidar a los maestros Tomás Guzmán Cantú, Manuel Zorrilla Carcaño, Enrique Bustamante Llaca y otros que me dieron clases, o a Ramón Magaña Madrigal, ingeniero electricista que no me dio clases pero que, ciego, impartía cátedra de excelencia.

En conmemoración del natalicio del Gral. Lázaro Cárdenas, el 21 de mayo de 1980 se instituyó el Día del Politécnico, y desde entonces todos los politécnicos lo celebramos. Cada año el presidente de la República en turno otorga reconocimientos ese día a politécnicos meritorios.

Pocos saben que el IPN tiene a una de las más prestigiadas instituciones de investigación en el país, el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), y que de ahí han surgido destacados estudios muy benéficos para los mexicanos, como los siguientes:

Fabricación de prótesis para personas de bajos recursos, reemplazos biónicos en pro de la inclusión social, biomarcadores para diagnosticar cáncer de próstata. Turismo sostenible, hacia un mundo más verde; organismos para control biológico de plagas, método para evitar hackeos cibernéticos. App para detectar zonas productoras de biogás, prototipo para mejorar la visibilidad en presencia de neblina, luminarias híbridas de alta potencia.

App para apoyar terapias con problemas de movilidad en muñeca, localizador de personas extraviadas por sismos, tratamientos naturales para la hipertensión, tomógrafo para prediagnóstico de osteoporosis, desarrollo de páncreas bioartificial para diabéticos y muchas más aportaciones científicas.

Los egresados politécnicos campechanos hemos elaborado proyectos factibles de ponerse en práctica, sobre la construcción y operación de una refinería de petróleo y sobre la posible prevención contra el narcotráfico y la delincuencia organizada, entre otros, porque para nosotros el lema de “La técnica al servicio de la patria”, es religión.

En Campeche, los gobiernos estatales en turno festejan a los ingenieros cada día primero de julio, pero no a todos, a los politécnicos no.

Fernando Almeyda Cobos

 

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