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Como han pasado los años

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¿No se les hace extraño que a pocas semanas de la elección federal del 2018, no se haya escuchado nada sobre algún presunto fraude electoral?

He revisado decenas de notas en revistas, periódicos y medios digitales, esta vez por ningún lado se alude a esa posibilidad. Recurro a datos de la elección del año 2000, la palabra alternancia es la más repetida, el partido quedando fuera de Los Pinos y otro partido en el Gobierno.

Seis años más tarde, al final del primer sexenio de un partido opositor en la Presidencia de la República, el tema de fraude se hizo presente antes y después de la elección. Un candidato enarboló esa bandera y la mantuvo como explicación única para su derrota. Fue el tiempo en que se acuñó otra frase: “La mafia del poder”. El supuesto fraude de 2006 fue tramado por traficantes de influencias, organismos electorales y medios de comunicación que “pospusieron los anhelos democráticos del pueblo mexicano”, se dijo. Inclusive hubo proclamación de un “presidente legítimo”, con toma de posesión en el Zócalo capitalino. En la Presidencia de la República seguía el mismo partido.

Pasó otro sexenio, llegamos a 2012 y de nuevo se habla de fraude electoral, el segundo en fila india. Nuevamente el mismo candidato inconforme antes y después de la elección. Vendría su segunda derrota. Esta ocasión el tema fue documentado con folletos, libros y filmes, explicando al detalle cómo lo hicieron y quiénes lo hicieron… según el inconforme.

“Al pueblo no se le puede engañar con campañas de descalificaciones. Quieren asustar de nuevo con la guerra sucia. Si no les funciona se van a ir al fraude, ya comenzó el despeñadero”, se dijo. La elección finalmente la ganó Enrique Peña Nieto, que devolvió al tricolor a Los Pinos.

Un punto importante que no hay que perder de vista de los procesos de 2006 y 2012: Las encuestas ponían al aspirante del discurso del fraude, con escasas posibilidades de triunfo. Esas encuestas, por supuesto, recibían todo tipo de calificativos y descréditos.

Pasan los años y llega 2018. Mismas reglas, mismos organismos electorales, mismos medios de comunicación, mismo candidato, y como por arte de magia el epíteto “fraude electoral” ha desaparecido por completo del vocabulario usado en la campaña.

¿Tendrá qué ver que las encuestas, ahora sí justas y exactas, dan ventaja a uno de los principales contendientes por la Presidencia? ¿Los anhelos del pueblo mexicano ahora sí están en vías de ser respetados?

Ernest Hemingway, escribió: “Adiós a las armas”. ¿Estaremos acaso frente a un… adiós al fraude?

Bertha Paredes Medina

 

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