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El mito de la democracia

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¿Qué le parecería si le dijera que la democracia es un mito?, o cuando menos que esa idea que le han hecho creer respecto a la democracia es una forma falsa mediante la cual se le hace creer a los ciudadanos, que tienen una participación activa en las decisiones para elegir a sus gobernantes.

Sería duro darnos cuenta que todo esto es mentira, que la democracia como tal no es una realidad, sin embargo, existen instituciones, organismos sobre la cual se ha erigido toda infraestructura de miles de millones de pesos y que aún así la democracia brilla por su ausencia.

Sería duro darnos cuenta de esta realidad, y seguramente usted que me lee estará diciendo para sus adentros que ya lo sabía, y argumentaría no sé qué tantas cosas en cuanto a que se compran votos, que se embarazan a las urnas, se juegan al ratón loco, se crean grupos de choque  y todas esas linduras que los partidos políticos realizan el día de las elecciones, en ese afán de que sus candidatos ganen, pero no, no me refiero a eso al señalarles que la democracia es un mito, o bien un deseo aspiracional de lo cual lo que se vive en México sólo es una triste parodia.

No todos han creído que la democracia es la panacea como sistema de gobierno solamente por nombrales a tres en distintas épocas: Aristóteles en Grecia en los años 384, a. c., e Immanuel Kant en el 1724 de nuestra era, y a quien se le considera el precursor del idealismo alemán.

Estos personajes consideraban que la democracia es un mal gobierno, debido a que no se gobierna para las mayorías sino para intereses particulares, como sucede.

El exprimer ministro británico Winston Churchill hizo una frase muy famosa cuando señaló que la democracia es el peor sistema, excepto por todos los otros, decir es el menos malo.

En primer término lo que aquí expongo es que la tan traída y llevada democracia no goza de esa idea idílica que tiene la mayoría de los mexicanos de la democracia, y estadistas como Winston Churchill dice que dentro de lo malo es lo mejor, por lo cual no deberíamos estar pensando que es lo mejor y que estamos haciendo grandes cosas, y no es cierto, porque hoy la realidad de nuestro sistema de gobierno desmiente todo lo que creemos respecto a la democracia.

Por otra parte, el sistema que se practica en México es una parodia de la democracia, pues por principio de cuenta, como señala la doctora en procesos de política contemporánea latinoamericanos por la Universidad de Salamanca (España), María Eugenia Bonilla Ovallos,  que tanto los conceptos de democracia y desarrollo económico, a lo largo del tiempo han presentado variaciones que hace complejo su estudio, y si ni siquiera se ha podido estudiar correctamente cómo podemos creer que estamos practicando una verdadera democracia.

Mire, le voy a transcribir literalmente el imperativo democrático que expuso la Unesco en su informe de 2003, que se titula La Interacción entre la Democracia y Desarrollo, y usted compare si lo que dice es lo que vivimos en México:

“La democracia es un sistema por el cual la sociedad en su conjunto puede participar de todos los eslabones del proceso decisorio y, de esta manera fiscalizarlo. Se basa en el pleno derecho a los respetos de los derechos humanos definido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y los pactos y la declaración de Viena de 1993”.

“La promoción de esos derechos, junto con el respeto a las diferencias y la libertad de expresión y de opinión, constituyen un requisito indispensable para un sistema democrático. No puede haber democracia sin un sistema judicial independiente y sin instituciones que garanticen la libertad de expresión y la existencia de medios de expresión libre”.

“El poder de legislar debe estar en manos de las personas que la ciudadanía haya elegido para representarlas. La aplicación de las leyes debe estar a cargo de personas jurídicamente responsables. Y el aparato administrativo debe rendir cuenta a los cargos electos.

Por ello un régimen democrático necesita un parlamento que represente verdaderamente al pueblo en toda su diversidad, y en este sentido la elecciones libres y periódicas por sufragio universal es condición necesaria, aunque no suficiente para que el proceso democrático tenga lugar”.

Como ven, y es muy probable que alguien me diga que somos un país democrático porque tenemos toda esa estructura, ¿de verdad lo creen? Sean serios, vayamos punto por punto: ¿hay respetos a los derechos humanos?, cuando los más necesitados son un botín electoral al cual compran con tortas o con temor.

¿Libertad de expresión?, cuando el exgobernador de Veracruz desapareció a un buen número de periodista. ¿Hay realmente un sistema judicial independiente?, cuantas de las persecuciones son por motivos políticos, ¿de verdad creen que hay democracia?

No, no existe democracia como tal en nuestro país, esto es un mito o una parodia. Para la existencia de la democracia en nuestro país y en muchos otros países de Latinoamérica se requieren de tres factores: erradicar la debilidad de sus instituciones, hacer a un lado la disfuncionalidad de su sistema judicial y erradicar la violación de los derechos humanos, y entonces sí podremos estar hablando de democracia.

Espero que esta información rompa esa idea idílica y tema tabú respecto a la democracia, y comencemos a darnos cuenta de que va más allá de crear un Instituto Electoral o un Tribunal Electoral del Estado, que por cierto en mi opinión están dejando mucho que desear, pues la vigilancia como árbitro electoral no se ha ejercido, porque su propia ley le impone la obligación de vigilar que tanto partidos como candidatos se conduzca como la ley señala.

Y del Tribunal ni hablar, ya que emite sentencia contradictorias. Está como la Chimoltrufia: como dice una cosa dice otra.

José G. Celis Pérez

 

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