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De un delito, una reacción y un anuncio

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Sol y sombra

 

Cuando en nuestro entorno ocurre un hecho delictivo, poco común, vale la pena hacer un alto y reflexionar sobre ello.

El asalto a un banco, es un delito impredecible que exige capacidad de reacción para enfrentarlo porque involucra la tranquilidad de la población.

Del episodio en cuestión, ocurrido en céntrica avenida de la ciudad, queda claro que la inversión estatal, que se ha venido realizando en materia de seguridad pública, rinde resultados.

La conjunción de diversos factores hizo posible que un delito pusiera a prueba la capacidad del sistema de seguridad.

Uniformados que cumplieron su trabajo arriesgando vida e integridad física; vehículos que sirvieron para perseguir y detener a los delincuentes; cámaras de vigilancia que fueron de valiosa utilidad para seguir la ruta de escape de los ladrones. Todo funcionó coordinadamente para capturar a los infractores de la ley.

Ahora bien. La lección aprendida es que no siempre es cierto lo que se dice. Por ejemplo, que las cámaras de vigilancia no sirven o están ociosas. Nada de eso. Las cámaras funcionaron. Otro ejemplo: que la policía no está capacitada para hacer su trabajo. Bueno, en este caso, quedó demostrado que saben cumplir con su deber de proteger a los ciudadanos. Eso es innegable y digno de reconocerse.

Enfrentar hechos delictivos que involucran armas de fuego es una alerta que no se debe perder de vista y considerar que con el crecimiento poblacional, natural y por avecinamiento, es difícil que se pueda cuidar a la población de manera personalizada. Se cuida a la sociedad en su conjunto.

No hay manera de que, a lado de cada persona, se ponga un vigilante que resguarde su seguridad. Por ello, es importante que cada quien esté pendiente de su entorno habitacional, laboral y familiar.

Tomar medidas de protección más allá de lo acostumbrado. Ya no son tiempos de antaño en que podía dejar abierta la puerta de la casa o pasar las tardes despreocupadamente sentados en la acera de la calle. No hay que confiarse.

Al contrario, es importante estar siempre pendiente de personas desconocidas o autos sospechosos que se encuentren circulando cerca de las viviendas. Gente que, una y otra vez, se la pasan dando vueltas a la manzana o se estacionan largo tiempo en un mismo sitio. No hay que dudar en llamar a los números de ayuda, que proporcionan las autoridades, para reportar o denunciar este tipo de hechos.

Otra recomendación es formar sistemas de comunicación entre vecinos por calles de las unidades habitacionales, exclusivamente, para intercambio de información y que los grupos de apoyo subsistan. Tener por costumbre no ignorar lo que sucede a los vecinos. Aunque no sea cotidiano el saludo, si observamos algo anómalo en las puertas de sus viviendas reportarlo de inmediato.

Campeche sigue siendo tierra de gente buena pero, ojo, no quiere decir que algunos malandrines la vean como tierra fértil para delinquir.

Cierto, los delitos no se esfumarán como por arte de magia pero si ponemos un granito de arena para cuidarnos y protegernos podemos ser parte de la estrategia para combatirlos y continuar siendo el Estado más seguro.

Terminaba esta colaboración, cuando el gobernador Alejandro Moreno Cárdenas  anunciaba que serán instalados 180 nuevos equipos de video vigilancia en el Estado y aseguraba: “Mi compromiso es asegurar la tranquilidad y la paz de las familias campechanas, por ello no detenemos el paso en materia de seguridad y poner en servicio equipos de alta tecnología que nos permitan realizar monitoreos permanentes y combatir a la delincuencia”.

 

Bertha Paredes Medina

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