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Efecto López Obrador

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La histórica derrota del PRI y sus aliados el pasado domingo puede ser atribuida exclusivamente al efecto López Obrador. Son varios factores los que intervinieron en ese desenlace, y van desde la postulación de candidatos mal posicionados, hasta la carencia de un liderazgo partidista con capacidad real para dirigir, operar y poner a funcionar la estructura partidista, sin dejar de tomar en cuenta el hartazgo ciudadano con el gobierno actual.

A estas alturas, con saldo muy sensible de bajas tras la batalla electoral, son varios los candidatos que se preguntan si hubo estructura, si la pusieron a funcionar, si supervisaron su correcta operatividad y si antes y durante los comicios verificaron que realmente estuviera dando los resultados esperados.

El efecto López Obrador tuvo un efecto, sí, devastador en varias posiciones para los abanderados del tricolor y del resto de los partidos. Y con un efecto mágico para los aliados del tabasqueño. En este espacio comentamos a lo largo de la campaña que había candidatos que colgaron la hamaca y se dedicaron a patear la pared, en espera de cosechar lo que otros sembraban con sudor y hasta con lágrimas.

Fueron los casos de Aníbal Ostoa Ortega, virtual senador electo por Morena, que sólo se movió un poquito en el tramo final de las campañas a propósito de las visitas de López Obrador primero al Carmen y después a Campeche.

¿Cuáles serán los compromisos del profesor Aníbal con Campeche y los campechanos si no recogió las principales demandas de la ciudadanía, si no estableció acuerdos con los diversos grupos sociales, ni visitó las comunidades para llevarles sus propuestas y conocer sus inquietudes y necesidades? Quién sabe. Pese a ello, será senador.

Es otro caso idéntico el de Carlos Martínez Aké, virtual diputado federal electo por el Primer Distrito. Tampoco recorrió las comunidades, no se reunió con los diversos sectores —ni siquiera buscó a los del Consejo Coordinador Empresarial, por ejemplo— y tampoco hizo saber sus propuestas, planteamientos y compromisos de trabajo. Pero estará en la Cámara baja y nos representará en el ámbito federal. Ganó su elección por el “efecto Peje”.

Irasema Buenfil, del Segundo Distrito electoral federal y Cecilia Sánchez, la compañera de fórmula del profesor Aníbal Ostoa rumbo al Senado, por lo menos recorrieron las comunidades, se reunieron con algunos grupos, asumieron algunos compromisos y se movieron un poco más en sus jurisdicciones, pero eso no les garantizó el triunfo. No ganaron por eso, sino porque compitieron con las mismas siglas que López Obrador, y el efecto las benefició.

En el caso contrario está por ejemplo, Yolanda Valladares, quien sí desplegó intensa campaña de proselitismo, se ajustó al manual de lo que debe hacer un candidato, y lo hizo al doble. Utilizó las vías tradicionales y las redes sociales para tratar de convencer al electorado, y pese a ello no pudo superar el efecto López  Obrador y obtuvo una dolorosa derrota, la segunda, y muy probablemente la última en búsqueda de la senaduría.

En algún comentario en su cuenta de Facebook, la “Jefa Yola” se refirió así de los morenistas que la despojaron de su sueño de ser senadora: “Es parte de la democracia que vivimos. Felicidades vas a tener unos representantes en el Senado que llegan sin compromisos de campaña porque ni salieron a pedir el voto”.

Por el lado del PRI, Jorge Alberto Chanona Echeverría también sufrió una dolorosa y probablemente inesperada derrota, producto del voto antisistema y del efecto Peje. Es un ejemplo seguramente de análisis para los politólogos. Hizo excelente campaña, caminó, en muchas ocasiones junto con su esposa, y presentó las mejores propuestas, las que conducen al triunfo electoral.

Chanona se ajustó a los cánones de las campañas tradicionales y recurrió a las redes sociales, recorrió incansablemente las comunidades de su distrito, asumió compromisos claros y concretos, y las encuestas preelectorales lo ubicaban en la preferencia de los votantes. A la hora de la verdad le dieron la espalda. Y así le ocurrió a varios candidatos.

 

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