Inicio»Opinión»Oye apá… ¿y la mafia del poder?

Oye apá… ¿y la mafia del poder?

1
Compartidos
Google+

Todavía no terminaba de narrar el fantástico espectáculo democrático ejercido por el pueblo mexicano el primero de julio, cuando la canonización de Andrés Manuel López Obrador empezó a manifestarse por parte de la fauna política y civil en México, buscando quedar bien con él a expensas de que les perdonen sus arbitrariedades y corrupciones.

Lo que más llamó la atención fue que, en los primeros días después de las elecciones, los empresarios identificados con Enrique Peña Nieto y el neoliberalismo, encabezados por Claudio X. González, al igual que el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) recibieron a López Obrador en un primer acercamiento conciliador, incluso  grabaron un dudoso video en la que ensalzaban al próximo presidente de la Republica como un hombre de Estado, muy lejos de lo que afirmaban estos mismos empresarios semanas atrás, tildándolo como un peligro para México.

“Aquí hay gato encerrado” o pensarán que no tenemos memoria. Considero que existen dos motivos para que se dé este fenómeno a gran velocidad: la primera, es por el terrible pavor que sienten los empresarios por la revisión de sus multicontratos y sus impuestos no pagados; la segunda, porque el virtual presidente les tapará sus tropelías, y que tal vez han llegado a oscuros acuerdos por encima de los intereses del pueblo mexicano.

El poder, el bendito poder en México hace milagros y convierte de un día para otro a los malos en buenos; convierte las ofensas en bendiciones, las descalificaciones en buenos deseos; convierte también a la mafia del poder en dadivosos empresarios, y lo más chistoso, es que convierte al hombre considerado por esta misma mafia “como la peor amenaza para la economía de México”, en un hombre futurista que genera confianza en las inversiones ¡Qué tal!

Este extraño fenómeno engendrado en el maridaje fortuito entre un luchador social que ha alcanzado la silla presidencial y los empresarios que han esclavizado la economía de nuestra gente, es un maridaje que tarde o temprano llegará a su divorcio y la lucha entre ellos será encarnizada, y los que pagarán los platos rotos seremos los mismos de siempre, por eso la considero peligrosa, a como se venían tratando estos dos frentes durante 18 años; una relación que transformó el odio en amor de la noche a la mañana.

Todos recordamos cuando Vicente Fox cuando nos vendió la idea de eliminar del país a los alacranes, alimañas, sanguijuelas, tepocatas, víboras prietas y demás arácnidos que se atraviesen en el camino del progreso de México, y a la mera hora el “Chente” ni a su vieja pudo controlar. No quiero pensar que eso sucederá nuevamente con nuestro pueblo. Sería triste ver que la promesa de hacer justicia contra la mafia del poder se diluya por el simple hecho de hacerle la barba a López Obrador en estos primeros días, después de las elecciones.

No pretendo ser pesimista en este aspecto, la verdad me gustaría que a México le vaya bien. Ojalá que las alianzas y la conciliación que se hace a toda velocidad con los adversarios políticos derrotados sea por el bien de todos, y sea más que nada para sacar adelante el nuevo programa que prometió López Obrador al pueblo de México.

Espero errar en el sentido de que nos seguirán dando atole con el dedo, y que la mafia del poder, que alguna vez fue la punta de lanza del moribundo PRI, ahora también sea la del peje. ¡Qué horror!

Miguel Chi Can

 

Noticia anterior

Piden firmeza al IEEC

Siguiente noticia

Continuará protección de árboles