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Conciliación sí, impunidad no

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Hay semejanzas entre la reciente elección federal con la de 1991, cuando el presidente Salinas obtuvo con el PRI casi carro completo en la Cámara de Diputados, en las elecciones locales y en las gubernaturas disputadas. Como es también el caso de Morena este 2018.

Una confianza plena en ambos casos. Triunfos así —como el de Morena y AMLO— cambian los equilibrios y la fotografía política, esta vez de modo radical. El personaje —como un Moisés— menos furibundo y señales de ánimo conciliatorio, alza las tablas de la ley sin que el pueblo bueno alcance a leer las letras chiquitas del nuevo orden propuesto.

Apenas una semana después, estas elecciones impregnan el aroma de una civilidad política ejemplar, encabezada por la actitud honesta de los candidatos opositores reconociendo su derrota.

Esta vez, la participación y presencia intensa en los medios de los colaboradores del nuevo gobierno y del propio Presidente ha tenido un doble efecto, por una parte parece haber borrado del panorama al gobierno en funciones y por la otra permite ver cambios significativos en las propuestas originales de campaña.

El electorado votó por el cambio en contra de la corrupción, la impunidad y la sordera gubernamental, empero, los problemas con el nuevo gobierno ya se vislumbran.

Tantas modificaciones suavizadas empiezan a desgastar la imagen del Presidente electo, en el flanco izquierdo de sus seguidores, de tal suerte, no será difícil apostar a una disminución de sus simpatizantes duros antes que tome posesión.

Falta que precise a quiénes se les va a duplicar las pensiones. Quienes no entren en esos parámetros se sentirán desencantados, defraudados y excluidos. ¿En qué niveles gubernamentales y en qué montos se realizará la reducción de salarios de la burocracia?

La designación del fiscal general de la Nación, reavivará ese debate. Las organizaciones de la sociedad civil las cúpulas del sector empresarial y los partidos echaron abajo la propuesta del presidente Peña, de presentar una terna como lo establece la legislación actual para designar al fiscal.

Si la propuesta previa al 1 de julio era darle mayor autonomía para que incluso pudiera actuar penalmente, llegado el caso, contra el propio Presidente de la República y los secretarios de Estado, ahora dicha propuesta va de la mano con la de eliminar el fuero constitucional.

La mayoría pareciera estar de acuerdo, sólo que AMLO ha declarado tajante que optará por el sistema de EPN, designación ratificada por el Senado, y no aceptará la fiscalía autónoma.

Dueño de las dos cámaras legislativas, no tendrá problema para impulsar las aprobaciones que guste, la disputa se presentará con las agrupaciones civiles y empresariales. Veremos si éstos doblan las manos o presentan una oposición contra lo señalado por el Presidente electo. ¿Apoyarán al Presidente o lo criticarán? La forma de recibir a quien tanto denostaron pareciera anunciar que también se plegarán a lo que les pidan.

Además del control del Congreso y 19 Legislaturas locales, AMLO no tiene contrapesos; ello abre la puerta para formar un gobierno sin oposición. Si fracasa, el único responsable será él, si acierta tiene frente a sí la gran oportunidad de lograr reformas a fondo que disminuyan la corrupción, la impunidad, la violencia y permitan tener mejores niveles de educación, salud y salarios más dignos.

Si, por el contrario, el triunfo y los poderes casi absolutos con los que llega lo lanzan en el tobogán del aplauso populista el país estará empinado hacia la catástrofe más ruinosa. El enorme voto de confianza que recibió, lo pone en esa doble posibilidad y tesitura. Es un buen augurio si la cautela en sus propuestas lo sigue acompañando en los años por venir.

¿Qué hará AMLO para afianzar un ambiente de reconciliación, paz orgánica y tranquilidad social, sin permitir impunidad? En el caso Nixon, el único que escapó de ir a la cárcel fue el Presidente, pero el resto de sus colaboradores cercanos en la gestación del Watergate fueron enjuiciados. AMLO tiene la palabra, la decisión no es fácil, porque su propuesta eje fue ir contra la corrupción y la impunidad.

Ignacio Morales Lechuga

 

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