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El gran viajero…

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Hay diversos tipos de viajeros. Los que viajan por placer al no tener grandes responsabilidades, o porque su vida requiere matar el estrés; hay quienes viajan por trabajo o negocios, pues saben que de eso depende el desarrollo de sus empresas, de sus trabajadores o de la sociedad en general. También hay viajeros en el tiempo, que son los que quisieran regresar al pasado cuando las cosas no salen bien, debido a su falta de inteligencia y audacia.

De los primeros, de los viajeros por placer, Ernesto Castillo Rosado, el aún presidente del Comité Directivo Estatal (CDE) del Partido Revolucionario Institucional (PRI), es el mejor ejemplo. Tras la derrota histórica de ese instituto político en la entidad, Tito Castillo, lejos de quedarse a meditar el resultado, de reconstruir los cimientos del partido y de sostener reuniones con la militancia —jamás las ha tenido—, prefirió tomar un vuelo internacional, dicen, con destino a Rusia, donde se llevó a cabo la etapa final de la Copa Mundial de Fútbol.

Amigos cercanos a Castillo Rosado y sus propios familiares comentan que era necesario este periplo, pues el dirigente partidista no podía soportar la pérdida de 10 diputaciones locales, 5 alcaldías, la senaduría de la República y la diputación federal, además de que el candidato de Movimiento Regeneración Nacional (Morena) a la Presidencia, Andrés Manuel López Obrador, también se llevó la elección en el Estado. Nada más.

Tanto fue el estrés de Tito Castillo, que prefirió cancelar sus citas de trabajo y otros compromisos sociales para salir como bólido a un país muy lejano, donde el bullicio de los aficionados al fútbol y las bellezas rusas, seguro le permitieron meditar acerca del pasado proceso electoral y sus resultados. ¡Enhorabuena campeón, si es cierto que te fuiste, lo tenías bien merecido!

 

VIAJERO GESTOR

El otro viajero, el que sí está preocupado por el porvenir del Estado, quien no cesa en su labor de gestión ante la Federación para conseguir recursos tras el próximo cambio de administración Federal, es el gobernador Rafael Alejandro Moreno Cárdenas, a quien muchos critican porque no se le ha visto en algunos eventos locales, pero tampoco reconocen que gestionar recursos necesita tiempo, dedicación y conocimiento.

Apenas el pasado jueves 12 asistió a la Ciudad de México para dialogar con el candidato presidencial electo, Andrés Manuel López Obrador, durante la reunión organizada por la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago). El mandatario campechano ocupó su lugar en la mesa principal, muy cerca del futuro Presidente de la República, y al término del evento se les vio platicando —a AMLO y AMC— sonrientes, amenos, cercanos, dejando atrás las campañas, la elección pasada y buscando concertar mejoras para nuestro Estado y para el país. Así es la política de alto nivel.

El trabajo de gestión no es fácil, y no es sólo llegar a tocar puertas y estirar la mano. Solicitar recursos requiere de mucha planeación, de presentar proyectos y tener la certeza de que estos serán viables y en beneficio de la sociedad. Gestionar requiere alguien que sepa a quién visitar, de qué manera solicitar el dinero, pero sobre todo que conozca hasta dónde se puede pedir de acuerdo a lo que se realizará.

De nada nos sirve un gobernador que asiste a sus eventos y entrega un par de zapatos, si en breve no habrá más para dar. La estrategia de Moreno Cárdenas es la más adecuada y está de más criticarlo por no hacer acto de presencia en uno que otro simposio, reunión de trabajo, entrega de recursos o convención, pues para eso están también los secretarios del gabinete.

Su gestoría es más importante, pues recordemos que estamos próximos al cambio de Gobierno Federal y que las relaciones con el próximo presidente tendrán que elevarse al nivel de las que sostiene con el actual mandatario, Enrique Peña Nieto, amigo personal del Ejecutivo estatal y quien ha dado grandes beneficios a nuestro Estado con inversiones nunca antes recibidas.

Entre los dos viajeros, sus desempeños y su compromiso con el pueblo campechano, me quedo con el segundo, vaya, con el gobernador Alejandro Moreno. Su compromiso es con Campeche y sus viajes de trabajo lo demuestran, pues siempre traen como resultado mucho avance para la entidad.

Mientras Ernesto Castillo disfrutó las mieles de Europa, gritó “gol” en la final de la Copa Mundial de Fútbol, comió caviar, bebió vodka y bailó la “mamushka” en algún bar de Rusia, en la Ciudad de México ha estado Rafael Alejandro Moreno Cárdenas en intenso trabajo de gestión política y económica, para seguir el rumbo que ha trazado para el porvenir de Campeche.

Ya decía al inicio de esta columna que hay tres tipos de viajeros: los de placer, los de trabajo y los que viajan en el tiempo. Quizá cuando Tito Castillo regresó pidió volver algunos meses atrás y trabajar en la elección, quizá no. Tal vez al llegar a su terruño creyó que lo mejor fue irse a relajar tras el cansancio provocado por no haber hecho nada durante su paso por el PRI, y siguió acusando de miopes a quienes vieron lo que él no pudo, o más bien no quiso ver. Pues ya veremos, dijo un ciego, y nunca vio.

 

ANTES, LAS GRACIAS

Como era de esperarse y tras los resultados de la elección en el municipio de Carmen, donde por 200 votos de diferencia y un total de 31 mil 277 a favor, el Instituto Electoral del Estado de Campeche (IEEC) declaró a Oscar Román Rosas González triunfador de la alcaldía, salieron a relucir los primeros dirigentes partidistas y su comparsa, para señalar que hubo fraude.

Qué curioso es ver que cuando ganan se trata de una elección democrática, limpia, honesta y sin objeciones, pero cuando pierden todo se convierte en fraude, enojo, animadversión y pugilatos que conllevan a descalificaciones sin sentido contra el árbitro electoral, y las decenas de personas que trabajaron antes, durante y después de la elección.

Ha sido triste leer comentarios en contra de la consejera presidenta del IEEC, Mayra Fabiola Bojórquez González, contra los presidentes de casilla, los secretarios y los escrutadores, cuando allí estuvieron los observadores y los representantes de los partidos políticos, quienes debieron verificar que no sucediera nada anormal en la elección.

Ahora resulta que en el municipio de Carmen hubo fraude porque se contaron los votos uno por uno durante 9 días, precisamente a solicitud del Partido Acción Nacional (PAN) y Movimiento Regeneración Nacional (Morena). Del PAN podría esperar que quisieran el conteo una y otra vez, pero de Morena no pues su candidato, el expriísta Ramón Gabriel Ochoa Peña, quedó en un lejano tercer lugar en la elección.

Más me enoja que los panistas lanzaran acusaciones sin sustento en contra de quienes han trabajado incansablemente para realizar estos conteos y por fin culminar nombrando a un ganador. Estos políticos sólo demuestran que cuando el voto les favorece, el silencio es su mejor herramienta. Pero cuando el pueblo democráticamente elije a quien mejor les parece que los represente, entonces se lanzan como fieras para argumentar lo que mejor les parece o más les conviene.

Si el pueblo decidió y ya se ha demostrado que el respeto a la elección ha prevalecido en todo el país y en el Estado, lo mejor es darle vuelta a la hoja y permitir que quien ganó comience a trabajar en beneficio de los hermanos carmelitas, que tanto necesitan de una buena administración municipal.

Si perdió el alcalde en turno, Pablo Gutiérrez Lazarus, no es por fraude, sino por su pésima administración. Si no ganó el candidato del PAN, que por cierto es la misma persona y lleva el mismo nombre, es porque el pueblo está enojado al saber que utilizó recursos públicos para financiar su campaña. Con razón tanta persecución hacia los ciudadanos y empresarios de la Isla.

Ahora sólo queda que llegue la fecha para el cambio de gobierno en el Ayuntamiento, y que Rosas González comience a trabajar en favor de todos los habitantes del municipio de Carmen, sin importar ideologías ni colores partidistas. Le espera una gran responsabilidad, un enorme esfuerzo y esperemos que todo sea con buenos resultados.

Jorge Gustavo Sansores Jarero

 

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