Inicio»Opinión»Los caminos de Rocío Abreu

Los caminos de Rocío Abreu

0
Compartidos
Google+

Entresemana

 

En el proceso electoral del 2015, Christian Castro Bello compitió con las siglas del Partido Verde Ecologista de México como candidato a diputado local por el IV Distrito Electoral Local, y obtuvo el cargo, que sólo desempeñó durante el primer periodo ordinario del primer año de ejercicio constitucional de la LXII Legislatura, o sea de octubre a diciembre. En enero del año siguiente solicitó y se le concedió licencia para separarse.

Conocido por su carácter fuerte, algunos aseguran que hasta un tanto explosivo, hubieron quienes en voz baja señalaban que su perfil le impediría realizar una adecuada campaña política, y que de llegar al Congreso del Estado le sería difícil mantener una conducta tranquila y conciliadora.

Esas apreciaciones resultaron equivocadas, porque su campaña político electoral se basó en caminar para verse de cara con los electores, lo que le permitió ganar, y en los tres meses y días que se desempeñó como legislador, mantuvo una conducta tranquila y participativa.

Sin embargo, en enero de 2017, Castro Bello solicitó licencia y se separó del Legislativo, para asumir la Delegación en Campeche de la Secretaría de Desarrollo Social, cuyo titular era entonces José Antonio Meade Kuribreña, y que luego sería el candidato no priísta a la Presidencia de la República, y a la postre terminaría electoralmente apabullado por el morenista Andrés Manuel López Obrador, hoy presidente electo.

Ya en marzo de este año, Christian dejó el cargo de delegado federal para ser candidato al Senado de la República, teniendo como compañera de fórmula a la exdiputada local y exdelegada de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, oriunda de Ciudad del Carmen, Rocío Adriana Abreu Artiñano, cuyo padre Manuel “Pachiche” Abreu Arrivalza, varios trienios atrás también fue legislador.

Rocío y Christian fueron abanderados por la coalición Campeche para Todos integrada por los partidos Revolucionario Institucional, Verde Ecologista de México y Nueva Alianza, y hay que recordar que el primero de abril pasado, cuando junto con los abanderados a los otros cargos en disputa, estaban a punto de iniciar sus campañas, el gobernador Rafael Alejandro Moreno Cárdenas les encomendó:

“Hoy, cuando las normas electorales les permiten salir a hacer campaña política, vayan al encuentro, escuchen a la gente, porque los ciudadanos quieren más y mejores oportunidades”.

Así lo hicieron todos los postulados, pero contra lo que nadie esperaba, la fórmula integrada por Christian Castro y Rocío Abreu dio un giro de 180 grados, pues el Tribunal Electoral resolvió que la coalición que los abanderó tenía que ajustarse al asunto de la paridad de género no sólo vertical sino transversal.

¿Por qué? Según quienes conocen el tema electoral, esta resolución de ninguna manera tuvo su origen en el ámbito estatal sino en un recurso que elecciones atrás fue interpuesto en el Estado de Chiapas, en reclamo a que se hiciera valer la paridad a favor de las mujeres, y los jueces en la materia fallaron afirmativamente y se sentó jurisprudencia, la misma que se aplicó este año en Campeche y que llevó a invertir la fórmula de candidatos al Senado, quedando Rocío Abreu a la cabeza, y Christian Castro a su lado.

Hay que agregar, como ahora sabemos, que todos los candidatos de la alianza de tricolores, verdes y turquesas, que contendieron por cargos electorales federales, la única triunfadora fue la carmelita, porque el efecto López Obrador prácticamente sepultó políticamente al resto.

Pero, ¿cómo pudo ocurrir que la ola morenista no se llevara también las aspiraciones de Abreu Artiñano? Al parecer esto sólo se explica considerando que fueron principalmente los votos de simpatizantes del PVEM y del Panal, que sumaron de alguna forma para que pudiera ganar la elección.

Todo esto viene a cuento, porque desde el pasado jueves no se ha dejado de hablar —al menos en Campeche y en Ciudad del Carmen— del movimiento partidista orquestado por la dirigencia nacional del Panal para establecer una alianza con Morena y defender e impulsar de manera conjunta la agenda legislativa.

De paso —se ha difundido también— la senadora aliancista-morenista Abreu Artiñano se podría hacer de alguna de las comisiones legislativas más importantes como por ejemplo la de Energía, la de Educación o la de Hacienda y Crédito Público.

En contraparte, Morena expandió su poder legislativo. De acuerdo con el diario El Financiero, la bancada en el senado para el partido de López Obrador pasaría de tener 55 senadores a 59 escaños, pues se le sumaron tres legisladores del Partido Encuentro Social y una de Nueva Alianza.

De esta manera, la bancada morenista quedaría integrada por 59 senadores, en segundo lugar estaría la del PAN con 24 y el PRI quedó totalmente relegado con 15 escaños, y sin ninguna posibilidad de sumar los del Verde Ecologista ni los de Nueva Alianza con los que compitió en coalición durante el pasado proceso electoral del primero de julio.

Los ecologistas, con el gobernador-senador de Chiapas, Manuel Velasco Coello, y el dueño de la franquicia Jorge Emilio González Martínez, de plano decidieron romper su alianza legislativa con los tricolores y formar una nueva con Morena. Nada tontos, ¿verdad?

Abreu Artiñano es senadora de primera minoría, es decir, por haber ocupado el segundo lugar en número de votos en la elección, en tanto los de mayoría relativa son los representantes de las 32 entidades de la República que obtuvieron el mayor número de sufragios en cada Estado.

 

Entresemana se elabora con aportaciones de periodistas y colaboradores de TRIBUNA. Correos, denuncias y quejas a [email protected]

Noticia anterior

Aseguran a sujeto con biciclo robado

Siguiente noticia

Zapata Bello tampoco le cumplió a los ejidatarios