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Alarmante deforestación

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Economista y agricultor

 

Sabemos que los bosques y selvas son recursos naturales fundamentales en la regulación climática, e indispensables para nuestra supervivencia al obtener de ellos alimentos vegetales y animales, maderas, medicamentos y muchos productos más; lamentablemente este recurso es el más amenazado y depredado por los habitantes de comunidades que no respetan las leyes ni las normas, por ejemplo los menonitas en todas las comunidades de los municipios de Campeche, Hopelchén, Tenabo y Hecelchakán, en el Estado de Campeche, situación que está afectando a la población y a los campesinos y mieleros de la entidad.

 

Más voces se suman al clamor que parece que nadie escucha. La deforestación indiscriminada por parte de menonitas, con el apoyo de funcionarios menores, que por 30 monedas se hacen de la vista gorda y dejan pasar. Los menonitas dicen: “El permiso para deforestar me cuesta mucho y prefiero dar 2 mil pesos a los funcionarios para que me dejen tumbar y quemar, y me sale más barato.

Esto es un llamado para la PGR y la Profepa. Las principales causas de las deforestaciones en bosques y selvas son el avance de las fronteras agrícolas, ¿pero a qué precio?, ¿para sembrar soja transgénica y fomentar ganado lechero? Pero no sólo depredan las selvas y los bosques, ellos se meten en los terrenos privados, y como los dueños no están vigilando por ser reserva financiera, llegan y se meten, tumban y queman, comienzan a sembrar y luego para sacarlos no hay autoridad que lo haga.

Esto lo confirmó la investigadora de la UAC, María del Consuelo Sánchez González, en una entrevista donde expuso datos y cifras reveladoras —hizo referencia al posible despojo de tierras a sus dueños originales—. El que esto escribe, lo confirma por ser su caso personal.

Entre los funcionarios que se prestan a estas maniobras tenemos a comisarios ejidales, funcionarios, abogados y hasta notarios que por 30 monedas son capaces de cambiar el curso de la justicia, y al igual que todo lo que pasa en el país, también está pasando aquí en Campeche. Sumado a todo esto, tenemos los incendios que en muchos casos son provocados por los mismos menonitas para justificar el cambio de uso del suelo.

La deforestación tan severa a la que han sido expuestas las comunidades del norte y sur del Estado, están transformando el ecosistema afectando a la flora y fauna, y principalmente a los mieleros, campesinos y sus familias, y todo esto para ampliar la frontera agrícola de los menonitas con su monocultivo de soja transgénica, producto que no se consume ni está en los usos y costumbres de los campesinos, ni de la Península. Esto no tiene precedente.

¿La Sedatu conocerá, tendrá y mantiene control de los terrenos nacionales?, ¿y de la cantidad de hectáreas propiedad de la nación? Semarnat, con las inspecciones y vigilancia permanente, ¿nos podrán dar la cantidad de hectáreas de bosques que tenía el Estado en el año de 2015, y la diferencia al año 2018? ¿Conocerán la superficie desmontada desde 2015 de manera oficial, y de forma irregular?

La Profepa intensifica los operativos en los municipios denunciados por los campesinos de las comunidades de Hopelchén, para combatir y evitar la tala ilegal y consignar ante las autoridades, pero una dependencia no puede hacer todo. No hay denuncias ni consignación a un menonita. En muchos casos es clara la complicidad de algunos funcionarios menores en la violación de las normas de estas dependencias, y de otras que convergen con la vigilancia y supervisión.

El problema de la depredación de los bosques y selvas obedece a la demanda de soja transgénica para exportar, y ninguna autoridad frena este cultivo vetado para su siembra por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. El glifosato, ingrediente activo en el herbicida Roundup Ready (RR) de amplio espectro, de Monsanto, impacta en la salud humana y en la apicultura.

La doctora María Consuelo Sánchez expone cifras reveladoras, ratifica contaminación por glifosato y otros plaguicidas en el agua de algunas comunidades. “Incluso está publicado que se encontró glifosato en el acuífero, en pozos de la región y en la orina de los habitantes”, aseguró.

Una serie de muertes han resultado de la ingesta intencional (suicidio), precedidas por acidosis metabólica, insuficiencia respiratoria y renal, paro cardiaco, convulsiones y coma. Los efectos agudos más comunes por las exposiciones ocupacionales y las de transeúntes a herbicidas a base de glifosato, son aquellos de la piel, ojos, respiratorios, gastrointestinales, nauseas, vómitos, dolor de cabeza, fiebre, diarrea, temblores, escalofríos y cansancio.

¿Se darán cuenta los funcionarios de las dependencias involucradas y estos depredadores, que estamos llegando a un punto muy crítico, natural y social en donde las consecuencias de nuestros actos en el campo campechano, en el país y en el mundo, pueden llegar a ser irreversibles? La naturaleza se manifiesta cada vez con mayor fuerza y variabilidad climática, y los desastres naturales van en aumento e intensidad.

Los desastres naturales impactan a todos los sectores de la población en distintas formas, pero el sector agrícola posee un impacto mayor al ser el responsable de proveer los alimentos a la humanidad.

La agricultura y los campesinos tienen una relación compleja y de doble vía con el cambio climático, ya que la agricultura se considera parte del problema y a la vez parte de la solución. El sector agrícola juega un papel crítico por ser un sector muy vulnerable, pero al mismo tiempo con potencial para mitigar el impacto, ya que tiene el poder de contribuir a reducir o aumentar las emisiones de gases de efecto invernadero, influyendo en el impacto del calentamiento global.

En este contexto, la acción climática es determinante y debe ser considerada parte decisiva del desarrollo. Precisamente, durante el año 2015, se generaron importantes acuerdos globales sobre el desarrollo sostenible que representan una ambiciosa agenda de transformación hacia el 2030, para luchar contra la pobreza y garantizar un desarrollo ambiental sostenible, que considera la urgente necesidad de contar con una decisiva acción climática.

Los ejidatarios de Iturbide, entre otros productores mieleros, han alzado su voz desesperadamente para que se prohíba la siembra de la soja transgénica; esperemos que Monsanto, el gigante químico, no influya en las autoridades para seguir sembrando soja transgénica, y sobre todo para utilizar el famoso y dañino herbicida Roundup Ready (RR).

Es urgente que se actué con responsabilidad y sobre todo que se aplique la justicia, deteniendo a estos depredadores que no quieren ver los efectos de la deforestación de los bosques y continúan, además, con el uso de los fertilizantes que no sólo dañan a los productores agrícolas, dañan a la población y a nuestra tierra campechana.

Sin duda alguna, los recursos más importantes para la producción agropecuaria son el clima, la humedad, la temperatura, los suelos y el agua. En estas condiciones, los retos que enfrentará el campo mexicano, y en especial el campechano, en un futuro será proveer los insumos y alimentos necesarios para el desarrollo de los otros sectores de la economía.

Debemos llevar al sector rural campechano a un plano más importante en la producción agropecuaria; Campeche tiene los recursos naturales que no han logrado acabárselos. Con capacitación y asesoría, los campesinos y el Gobierno del Estado pueden hacer una transformación impresionante en el campo; es urgente y necesaria crear en el Campeche la Segunda Revolución Verde.

 

Jesús Domínguez Cotero

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