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Juicio de amparo

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Comúnmente pensamos que el amparo es la solución a cualquier problema legal que se nos presente pero desconocemos su alcance y sus efectos, y acudimos a solicitar la protección de la justicia federal, cuando muchas veces no es la vía idónea para hacerlo.

Pero, ¿qué es el amparo? Es un medio de control constitucional cuyo objeto es reparar las violaciones de las garantías que un determinado acto de autoridad genera, sobre la esfera jurídica del gobernado que lo promueva, con el fin de restituirlo en el pleno goce de sus derechos fundamentales que le hayan sido violados. El legislador ordinario ha establecido como principio que rige su procedencia, la circunstancia de que el fallo protector, que en su caso llegare a emitirse, pueda concretarse y transcender a la esfera jurídica del gobernado que lo haya promovido.

Luego entonces, no es un medio de defensa ordinario sino un medio de control constitucional, que conforme a su naturaleza tiene el carácter de extraordinario, por lo que procede únicamente respecto de aquellos actos contra los cuales la ley secundaria no concede recurso alguno, por virtud del cual puedan repararse los perjuicios que dichos actos ocasionan al particular.

De lo anterior, podemos observar que el amparo no es un “recurso” sino un medio de impugnación que tenemos al alcance para garantizar el respeto a nuestros derechos humanos, cuando consideramos que han sido violados por algún acto de autoridad.

Nos podemos amparar contra diversos actos de la autoridad, como por ejemplo las órdenes de aprehensión, contra los autos de vinculación a proceso, contra las sentencias, contra actos administrativos, de lo cual podemos mencionar que existe el amparo directo y el amparo indirecto.

El directo es el medio procesal idóneo para reclamar la constitucionalidad de una sentencia definitiva o las resoluciones que ponen fin al juicio; procede contra sentencias definitivas, laudos o resoluciones, y que el quejoso puede impugnar vía conceptos de violación, la inconstitucionalidad de las leyes, tratados internacionales o reglamentos que hubieren aplicado en su perjuicio en el trámite del juicio natural o en la sentencia, laudo o resolución reclamados.

El amparo indirecto procede contra actos en el juicio cuya ejecución sea de imposible reparación, en contra de actos dictados por tribunales judiciales, administrativos o del trabajo, o después de concluido el juicio, esto siempre que no se dicten en ejecución de sentencia.

También contra autos por tribunales judiciales, administrativos o del trabajo en ejecución de sentencia, pero sólo contra la última resolución dictada en el procedimiento respectivo, con la posibilidad de reclamar en la misma demanda las demás violaciones cometidas durante ese procedimiento, siempre que hubieren dejado sin defensa al quejoso y, tratándose de remates, contra la resolución definitiva en que se aprueben o desaprueben, excepcionalmente contra actos dictados en el procedimiento relativo, cuando afecten de manera directa derechos sustantivos del promovente.

 

Daniel Alejandro Renedo Gamboa

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