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Inicio a traspiés

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Antes de iniciar esta aportación, dejaré muy claro que no estoy en contra de nadie. Mi única intención es discernir algunos puntos del tema que está en boca de todos en las calles, a través de las redes sociales y en todo negocio, lugar público o casa campechana, por los recientes sucesos acontecidos esta semana en los bajos del Ayuntamiento de Campeche, que desde el pasado 1 de octubre quedó a cargo de Eliseo Fernández Montúfar.

Para nadie es nuevo que ser presidente municipal no es fácil, y eso es sabido pues son los mismos alcaldes quienes a diario lo han dicho en sus diferentes apariciones públicas, sin importar el partido que militen o la bandera que ostenten. Ya tuvimos en nuestro Estado, en los 11 municipios, alcaldes de diferentes extracciones partidistas que han dicho lo mismo: “no es fácil ser alcalde”. Entonces, ¿para qué se meten a la contienda?

Gracias a DC Comics conocimos a Superman, personaje ficticio, superhéroe creado por el norteamericano Jerry Siegel, que ha salvado al mundo en historietas, caricaturas, películas, series de televisión y hasta en la mente de los niños —y grandes— que lo idolatran, pero que no existe en la vida real, como tampoco existen los súperalcaldes ni superpolíticos en nuestro país y en el orbe.

En el mundo real hay problemas reales y se deben tomar como deben ser: con responsabilidad, con entereza, entrega, pasión, ánimo de resolverlos, pero sobre todo con mucha inteligencia. Esta última, la inteligencia, debe siempre prevalecer ante cualquier circunstancia, y digo inteligencia porque no es lo mismo que tener habilidad.

El pasado lunes 8 de octubre, los trabajadores sindicalizados y de confanza del Rastro Municipal pararon labores. Argumentaron que no quieren trabajar con el nuevo director del matadero, José Ángel Pérez Herrera, porque los extorsiona, los sobaja, los insulta y eso les enoja a los empleados. Y claro, cómo no, cualquiera reaccionaría igual. Solicitaron al Ayuntamiento, concretamente al alcalde que les retire a ese director, y la respuesta fue un rotundo “no”. Se los dejaron.

Y claro, como nunca puede faltar una mosca en la sopa, un frijol en el arroz o un pelo en la calva, para el martes llegó un superhéroe (otro) a “resolverles” el problema a los trabajadores del rastro. Su nombre, Manuel Bonilla Carrillo, mejor conocido como “corazón valiente”, quizá en alusión a la película de Mel Gibson puesta en escena en el año 1995, porque otra razón no le encuentro.

Con el apoyo de su líder sindical, el martes 9 los trabajadores del rastro y de otras áreas de la Comuna se plantaron en la puerta del Edificio del Ayuntamiento en la calle 8, para exigirle al edil campechano la remoción del director Pérez Herrera, mejores condiciones laborales y hasta salariales. El alcalde, envalentonado y con su inseparable mochila —porque él no tiene quien se la cargue—, salió y encaró a los trabajadores, pero quizá no como los ciudadanos esperábamos.  Con inteligencia.

Una vez más, si, otra vez, Fernández Montúfar culpó al gobernador Rafael Alejandro Moreno Cárdenas por el plantón de los sindicalizados del Ayuntamiento, lo cual resulta muy atrevido. A los trabajadores los llamó “cómplices” de los problemas heredados por las administraciones anteriores, lo que me parece muy confuso, pues entonces ahora se convierten también en cómplices de lo que suceda en la actual administración.

De soluciones no hubo nada. De nuevo todo fue culpar al de enfrente, señalar a los “oponentes”, lamentar falta de dinero, pretextos, más pretextos, y ni una sola acción contundente en sus primeros casi 15 días de trabajo, de los tres años —si es que aguanta o no busca algo más— que estará como alcalde.

Ya por la noche, Eliseo Fernández suspendió de sus derechos laborales a Manuel Bonilla, mientras el plantón continuaba en las calles del Centro Histórico. Sin embargo, la carta que presentó argumenta que la suspensión fue por “haber infringido presuntamente lo dispuesto en el artículo 53”. Vaya, si fue presuntamente, entonces nadie en el nuevo Ayuntamiento de Campeche se dio a la tarea de verificar lo acontecido para que la suspensión tenga sustento. En pocas palabras, alguien no hace su trabajo y no le está ayudando al alcalde.

Lo peor, al siguiente día, el miércoles 10, antes de abordar un avión rumbo a la Ciudad de México, en las puertas del Aeropuerto Internacional de Campeche “Ing. Alberto Acuña Ongay”, el alcalde Fernández Montúfar anunció que está dispuesto a pagar a Bonilla Carrillo la nada despreciable cantidad de dos millones de pesos como liquidación. Señaló que de no haber dinero en las arcas del Ayuntamiento lo pagará de su bolsillo, lo que me hace pensar que: o el alcalde tiene dinero en exceso, o ya ofreció algo que no cumplirá. Usted decida con cual se queda.

De tener el dinero ofrecido en su entrevista de banqueta el pasado miércoles, no sería preferible que, en lugar de pagarle a Manuel Bonilla, ¿compre equipos y materiales para comenzar a trabajar? ¿Acaso no es mejor que culpar hasta por el vuelo de las moscas al gobernador? Tal vez con los movimientos de “outsourcing” anunciados en sus grabaciones de campaña pueda recuperar su dinero. Al menos así el pueblo se lo agradecerá.

Ahora Manuel Bonilla Carrillo está muy contento pues sabe que en breve su cuenta bancaria podría ensancharse aún más, tal como lo ha hecho en incontables ocasiones con administraciones anteriores. Cabe recordar que no es la primera, ni la única y mucho menos creo que sea la última vez que “corazón valiente” realice este tipo de actos de apoyo a sus sindicalizados, sólo que esta ocasión sí es la primera en la que abiertamente un alcalde le ofrece dos millones de pesos. ¡Punto para Bonilla!

Ahora, en las redes sociales y en las calles la situación se le está revirtiendo al alcalde. Por un lado, y aunque los bots y las cuentas pagadas atacan a todo aquel que mencione el nombre de Eliseo Fernández Montúfar, aunque sea para bien, los usuarios reales del Facebook y Twitter, los que sí existen y no cobran, y son muchos, exigen que deje de echar culpas y comience el trabajo que prometió en su campaña política.

En las calles, en los restaurantes, cafeterías, parques, en todo lugar público el comentario es similar: que ya demuestre con hechos lo que dice, que lo sustente, que se olvide de sus revanchas personales porque fue electo para trabajar, no para pelearse con todo mundo.

Y en efecto, apenas lleva trece días al frente del Ayuntamiento de Campeche en los cuales ya hubo despidos masivos, argumentos carentes de sustento, un plantón multitudinario, viajes a la Ciudad de México, decenas de acusaciones contra todo aquel que no sea su amigo del alma, y hasta ataques de cuentas falsas en las redes sociales para quienes vemos las cosas y pensamos de manera diferente a Fernández Montúfar, pero de trabajo no hemos visto nada. ¿Cómo para cuándo?

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