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Ciudad centenaria

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Calkiní

 

Calkiní es un mosaico de riquezas. Tierra escogida por el linaje Ah Canul, donde una vez refrescaron sus bocas sedientas en el pozo Halim, protegidos por el enigmático ya’axché, en ese rincón del cielo donde se resguardaron ante el acecho de grupos enemigos.

Desde sus orígenes, Calkiní es el rincón del cielo bautizado por la fuerza del pensamiento y la sensibilidad del hombre maya. Territorio que al paso de Cronos, protege celosamente su pasado.

Durante  la época virreinal perteneció a la jurisprudencia de la Capitanía General de Yucatán. En febrero de 1824, antes de la emancipación de Campeche, el Congreso de Yucatán erigió a categoría de villa al pueblo de Calkiní, perteneciendo al Departamento de Campeche. En 1858, al firmarse el convenio de división territorial decretado por el presidente Juárez, pasó a ser parte del Estado Libre y Soberano de Campeche. Tiempos remotos de inigualable comparación.

 

Titulación de ciudad

El gobernador Joaquín Mucel Acereto firmó el Decreto 51 (1915), mediante el cual se estableció la Ley de Administración Interior del Estado, dando paso a la creación de los ocho municipios: Calkiní, Campeche, Carmen, Champotón, Hecelchakán, Hopelchén, Palizada  y Tenabo.

El marco normativo de esa época sentó bases para el crecimiento y progreso social de los pobladores del naciente municipio. Siendo presidente municipal, el profesor Carlos Aurelio Berzunza Ramón emprendió la gestión administrativa ante las instancias pertinentes en la capital campechana para la Titulación de Ciudad, otorgada por Decreto N°110, con fecha 30 de noviembre de 1918, siendo gobernador el general Joaquín Mucel.

Aquel pueblo prehispánico sometido por los españoles, hoy se yergue atrevido,  dinámico, esperanzado de desarrollo, promueve sus expresiones artísticas, alimenta el folclor en su gente. No se detiene ni resiste; sus actividades artesanales y productivas impulsan el crecimiento económico.

Las oportunidades de superación se han diversificado. Escuelas de educación inicial hasta superior. Hoy día, estudiar es una opción cercana a más niños y jóvenes. Sin embargo, las familias demandan mejores servicios públicos; los contribuyentes solicitan el uso adecuado, responsable de sus impuestos. Los  ciudadanos han sido partícipes activos en los procesos electorales, al menos en los primeros 18 años del siglo XXI. Los alcaldes elegidos provienen de partidos políticos diferentes (lo que indica competencias ciudadanas comprometidas con la democracia). La voluntad compartida en busca de una ciudad digna, segura y en paz.

 

Ciudad centenaria

La ciudad está de fiesta. Sus  puertas se abren para albergar a creadores, artistas, visitantes, nativos, residentes e invitados para que en su honor, amigos de la poesía y cantores de la belleza, de la palabra, desnuden sus emociones, arropen con tibieza la fragilidad de los sentimientos y valores humanos.

En  calles y edificios perduran huellas imborrables de otros siglos. Las paredes de iglesias, conventos y casonas coloniales, clandestinamente conservan secretos y recuerdos. En los barrios reposa la seducción de los encantos naturales, vestigios silenciosos de la legendaria cultura maya; usos y costumbres vivas en familias.  Sin duda, cada rincón tiene su encanto, la cotidianeidad lo distingue.

Calkiní, ciudad centenaria con ritmos jaraneros y de trova que alegran el corazón de su gente, hombres y mujeres que cuando bailan regalan algarabía. Así, seducidos por el compás de “Yo soy de esta tierra”, de la inspiración de José Alfredo Briceño; un magistral danzón de Ponciano Blanquet o las notas de Azael Pérez, o los arreglos del músico Pedro Santoyo Durán, en la dirección de la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil, celebremos los primeros cien años y la grandeza de nuestra ciudad. Otorguemos respeto a la tierra de los Canules, de los abuelos… ¡nuestra casa grande!

 

Feria artesanal, cultural y deportiva

Tiene el cuadro perfecto para las exposiciones de pintura y artesanías, presentaciones de libros, obras de teatro, talleres culturales. El escenario ideal para las expresiones literarias, por ello tan digna celebración de aniversario, resguardada por la calidez de los portales del Palacio Municipal, acompañada por la singular arquitectura de la iglesia, ante la cómplice mirada de sus habitantes y visitantes, la ciudad cumple 100 años.

Un acontecimiento de gran valor cívico, cuya celebración acoge diferentes manifestaciones artísticas, culturales y deportivas (lástima que no se integró un comité ciudadano para los festejos), poniendo en el centro del escenario el talento y creatividad de sus hijos en un ambiente alegre (lamentable será la actuación de grupos musicales comerciales patrocinados por marcas cerveceras, corridas de toros en las que los intereses financieros de los empresarios está por encima de los motivos de la conmemoración).

La edición XXVII de la Feria servirá como marco festivo para celebrar el Primer Centenario de Titulación de Ciudad.

Desde 1918, la progresista ciudad de Calkiní continúa siendo el rincón peninsular que conserva celosamente historia y tesoro cultural; edifica incansablemente su progreso milenario.

Pasarán los años y el legendario pueblo de Ah Canul continuará esparciendo su riqueza, pregonando sombreros de jipi y palma, huipiles bordados, hamacas, tinajas, cántaros, escobas de huano, canastas, acuarelas, libros… disfrutando sus vaquerías, carnavales, esparciendo su fe en gremios y novenas, esmaltando de misticismo sus otoños y de esperanza sus auroras.

 

Campeche es la punta del ala del país.

Calkiní es el tronco del ala del país.

Chilam Balam de Chumayel.

 

Teresita Durán

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