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«Horizontes»: por Tere Mora Guillén

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En ocasiones es fácil comprender por qué somos reos de la inseguridad en México. Hoy sabemos que más de 26 mil 700 policías federales, estatales, y municipales, no acreditaron los exámenes de control y confianza durante el 2019, la corporación sólo dio de baja a 392, esto conforme al informe del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Lo anterior significa que las autoridades de los tres niveles de gobierno indemnizaron a uno de cada cien uniformados, de acuerdo a la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública, que establece que los elementos que no cumplan con las evaluaciones deben ser separados de su cargo.

Según el diario El Universal, en la actualidad Jalisco, Tlaxcala, Baja California Sur, y Ciudad de México, presiden la lista con el menor porcentaje de personal de seguridad pública con Certificado Único Policial.

Cierto es que la policía fuecreada para garantizar la protección de los ciudadanos, y prevenir posibles delitos que se presenten en un momento determinado, para lo que requieren una preparación y capacitación significativa, con el fin de perfeccionar las distintas labores que ejecutan para mantener el país seguro. Sin embargo también quienes pertenecen a la corporación, deben acreditar la prueba de polígrafo y  diversos exámenes.

Además entre otros requisitos, los elementos deben medir mínimo 1.65 de estatura, tener buena conducta, no poseer antecedentes penales, no tener tatuajes en el cuerpo, deben tener buena salud física y mental.

Es verdad que ser policía en estos tiempos es una labor titánica, por el riesgo que representa; los delincuentes cada vez están más organizados y son más cruentos a la hora de enfrentar a la autoridad. Asimismo, los salarios de la policía son conforme a rango, y por lo general  sumamente bajos, no son pocos los que se dedican a extorsionar a los ciudadanos, aunque no cometan una infracción; sabido es que muchos policías deben entregar cuotas a sus jefes, para mantener su empleo.

En los últimos años también son muchos los buenos  elementos policíacos que han fallecido en el cumplimiento de su deber. Otros más en el ejercicio de su profesión o que ya han salido de la Policía Federal, se han valido del uniforme y forman parte de bandas de secuestradores.

En fin, lo cierto es que las cosas andan por los suelos, en esta 4 T, importa más liberar a narcotraficantes y criminales, que brindar seguridad y bienestar a la ciudadanía. Esperemos las autoridades tomen cartas en el asunto, y continúen con la detención de delincuentes que con armas asaltan y matan a los ciudadanos de bien en nuestras ciudades y autopistas. Ya basta!

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