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Cárcel por homicidio

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CAMPECHE.- Las pruebas aportadas por el Fiscal fueron suficientes para que el juez Segundo Penal dictara auto de formal prisión en contra de Timoteo Gómez Hernández, como probable responsable de los delitos de homicidio calificado y privación ilegal de la libertad en pandilla, ante la denuncia interpuesta por Federico Góngora Hernández y Ricardo Carrasco Morales, en agravio de quienes en vida respondieran a los nombres de Antonio Carrasco Hernández y Artemio Carrasco Morales, y asentada en el expediente AP/029/Escárcega/2011.

El viernes 14 de enero del 2011, el Ministerio Público de Escárcega recibió el reporte del fallecimiento de dos personas, quienes en vida respondían a los nombres de Antonio Carrasco Hernández y Artemio Carrasco Morales (padre e hijo), los cuales fallecieron a consecuencia de una fractura múltiple de cráneo ocasionada por traumatismo craneoencefálico secundario a objeto corto contundente, y por shock hipovolémico secundario a disparo de proyectil único de arma de fuego, respectivamente.

En este sentido, el Ministerio Público, en coordinación con la Policía Ministerial y Servicios Periciales, se abocó a las investigaciones que conllevaron hacia las personas de Miguel Gómez Ruiz, Simón Gómez Hernández, Manuel Gómez Hernández y/o Víctor Manuel Gómez Hernández, Daniel Gómez Hernández y Timoteo Gómez Hernández, todos originarios del estado de Chiapas y con domicilio en la ranchería El Naranjito, en el municipio de Candelaria, los cuales en sus declaraciones ministeriales aceparon los hechos.

Estos sujetos expresaron que desde hace seis años se encuentran viviendo en el ejido El Naranjito, por lo que en un principio Miguel Gómez Ruiz fue representante del ejido, pero debido a que hace poco se cambió de grupo, los habitantes decidieron sustituirlo de su cargo, nombrando en su lugar a Federico Góngora Hernández.

Es así que el miércoles 12 de enero del 2011, luego de la jornada de trabajo, Miguel Gómez Ruiz en compañía de sus hijos Simón, Manuel, Daniel y Timoteo, se encaminó hacia la parcela de Federico Góngora Hernández, con la finalidad de convencerlo para que repartiera las tierras restantes del ejido.

Sin embargo, al llegar a la parcela encontraron en el terreno a Antonio Carrasco Hernández y Artemio Carrasco Morales (padre e hijo), conviviendo con Federico.

Precisaron que poco después visualizaron a Antonio y Artemio, quienes venían por una brecha, y trataron de convencerlos; situación a la que se negaron, por lo que uno de sus hijos sacó un arma.

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