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Fingir su muerte no pudo engañar a su atacante

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Tuvo que convencerlo que aún lo amaba; sobrevivió a intento de feminicidio

 

“Soy la principal testigo de haber sobrevivido a un intento de feminicidio”, pronunció ayer G.S.A.S. ante el Tribunal de Enjuiciamiento, a tres años y cuatro meses de que tuvo que fingir su muerte y aún tirada en medio de un charco de su sangre, convenció a su atacante de “que aún lo amaba”, cuando descubrió que no bastaba con quedarse inerte.

“Necesitaba que el creyera que estaba muerta para poder salvarme, que él se fuera para que pudiera huir, pero… no lo hizo, se tumbó junto a mí, empezó a llorar y se hizo cortes en su muñecas al tiempo que me decía que moriría junto a mí”, recordó la mujer de 38 años y madre de familia, cuya única idea que le impulsaba la madrugada del viernes 30 de enero del 2015, era sobrevivir.

Su cuerpo —aquel que su pareja le adulaba cuando la conoció en un centro nocturno en septiembre del 2013— había sido profanado por cuatro cuchillos diferentes, en dos de ellos las hojas de metal se quebraron ante el salvaje ataque. Fue herida en la cabeza, cuello, espalda, pecho y hasta el párpado izquierdo le desprendió. Intentaron degollarla en dos ocasiones.

Fueron cerca de cinco meses de relación que tuvo con su agresor.  Durante ese tiempo, la víctima justificó la violencia de la que era objeto y de la que aún no era consciente. Quien decía amarla sobre todas las cosas le hacheó su cuenta de Facebook, no le permitía tener amigos, le revisaba su teléfono, le quitaba el dinero que ganaba y le inspeccionaba sus partes cada vez que llegaba del trabajo e incluso golpeaba.

En octubre del 2014, cuando recién llegaron de Mérida a Villas Naranjos fue golpeada de nueva cuenta. A raíz de ello, G.S.A.S. perdió el bebé que gestaba y por quien había dejado de trabajar en el centro nocturno para dedicarse a preparar comida que su expareja vendía. “Fue cuando abrí los ojos”.

G.S.A.S. planeaba continuar con sus estudios, incluso iniciar una carrera junto con su hijo mayor, por lo que estaba ahorrando a escondidas. Entonces comprendió que continuar al lado de aquel hombre que la violentaba era peligroso.

Planeó irse de la casa en varias ocasiones, pero su expareja llegaba a tiempo. Su voz se corta por momentos al recordar. Junto a G.S.A.S. permanece una psicóloga de la Fiscalía General del Estado de Campeche (Fgecam), quien la ha tenido que asistir en más de tres ocasiones durante su testimonio. G.S.A.S. inhala. Recobra su entereza y prosigue.

Luego de recibir la primera puñalada por la espalda, cuando metía su ropa y zapatos en una maleta, G.S.A.S. fue herida en la cabeza y rostro. Cuando pudo reaccionar corrió hacia el baño. Su sangre le hizo resbalar. No alcanzó la puerta, cayendo boca abajo.

 

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