Editorial
M U N D O
sábado 4 de julio de 2009
Satiricosas
Voto útil del 2000 = voto nulo de 2009
Manú DORNBIERER
Hace nueve años el PAN lanzó la consigna del voto útil. Entre sus promotores se encontraban Aguilar Zinzer, un hombre de izquierda que se unió al panismo y que curiosamente murió cuando se le volteó, y el propio Jorge Castañeda, que como canciller resultó una chiva en cristalería, culpable del desplome de la imagen de México en el mundo, pero que tiene razón en algo: deben existir los candidatos independientes.
Muchos votantes que no eran panistas ni priístas los escucharon y ayudaron a llevar a Fox al poder. Hoy para la elección intermedia de mañana cinco de julio de 2009, de nuevo los panistas lanzan el VOTO NULO. Aunque muchos que no son declarados panistas se han unido al movimiento de anulación, hay que recordar que la idea surgió originalmente de dos infectas fuentes panistas, el ex alcalde de Puebla, Gabriel Hinojosa, primo hermano de Calderón, y el Centro Fox, asesorado ¿y mantenido? por la ultradechista e intervencionista Rand Corporation. Anotemos también que Marta Fox y otros hipócritas se han manifestado “estratégicamente” contra la anulación.
OTRAS CIRCUNSTANCIAS.— Hay que reconocer que en el 2000, en la elección presidencial, estábamos en otras circunstancias. Lo único que queríamos los mexicanos era sacar al PRI de Los Pinos. Cuauhtémoc Cárdenas se había agotado como candidato presidencial desde 1988 cuando habiendo ganado la elección, se la dejó robar, pactó con Salinas y no era opción viable contra el PRI. Fox sí lo era. Logramos por fin en 2000 sacar al PRI de Los Pinos, pero no sabíamos realmente a quienes metíamos.
Quizás no se podía prever que Fox fuera tan inepto y tan traidor y casara con semejante tía. Pero ahora después de la indecente experiencia del foxismo que nos robó nuestra bonanza petrolera (en lugar de hacer refinerías) y de tres años de un espurio tan lamentable como Calderón cuyo desgobierno sólo ha producido muerte y retroceso, no cabe ya la menor duda de que esta derecha mexicana no tiene remedio, siempre será inepta, traidora y altamente peligrosa por entreguista y ladrona. Y por si no fuera bastante, dictatorial y represora. Hay pocos panistas que se salvan. Sólo conozco a uno y es candidato por cierto. Javier Corral. Si a fuerza su cura lo obliga a votar por el PANico, amigo lector, pues sólo vote por éste.
¿APRENDER ES IMPOSIBLE?.— Deberíamos todos haber aprendido la lección del voto manipulado en estos ocho años de innoble panismo que han colocado al grandototote México en el último lugar de América en materia de crecimiento. El PANico como partido va de mal en peor, no tiene argumentos como lo prueba su naco dizque jefe, Germán Martínez, un gritonete de quinta que sólo tiene una propuesta, su amor por el candidato Calderón que ha sobrepasado a Fox en el rol. ¿Lo vieron en Monterrey? ¡De pena ajena! Y hablan del desesperado AMLO al que se le subió lamentablemente la presión en Iztapalapa ante la inicua conducta de quita y pon de candidatas, con fotos y sin fotos, para darle gusto a tres alegres compadres Salinas, Calderón y Jesús Ortega, todo esto ¡increíble! a manos del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, el cada día más desacreditado Tribilín, padrino con Calderón de Jesús Ortega.
El trabalenguas de Iztapalapa es algo imperdonable de los leguleyos que se sienten dioses (y una diosa que lució en TV bastante tonta). Debería estar rezando el Tribilín porque no vaya a pasar nada lamentable mañana en Iztapalapa, él y sólo él será responsable.
Ya tenemos bastante violencia y muerte prianista en este país con 13 mil ¿narcoasesinatos? y la monstruosoa desaparición por fuego de 48 bebés en Sonora, para que empiecen de nuevo a alertar sobre “la violencia de la izquierda”, argumento al que siempre recurren el PRI y el PAN... y Chucherías.
El VOTO NULO, SOLO UTIL PARA EL PRIAN.— Sí, deberíamos haber aprendido, escarmentado y crecido cuando menos mentalmente los mexicanos. Y sin embargo hay muchos que igual que se tragaron el VOTO UTIL, hoy se tragan el VOTO NULO. También hay muchos que parecen pensadores libres y “antipartidos” no partidarios ni del PRI ni del PAN, que se han batido en estas semanas denodadamente por la anulación, sin querer o queriendo (en lo oscurito) favorecer al PAN y al PRI, cuyos votos corporativos los hacen fuertes no obstante los gritos y sombrerazos de los anulistas.
Lo que pasa es que estos ilustrados libres pensadores son partidarios del BIPARTIDISMO como el de la nación vecina de sus amores. No se puede negar que algunos importantes Promotores de la Nulidad son heraldos del Tío Sam, como la muy brillante Denise Dresser, becaria de la Fundación Rockefeller, Sergio Aguayo, tan amigo de la NED (National Endowment for Democracy) una agencia manifiestamente intervencionista en pro de la democracia, por supuesto, o José Antonio Crespo, uno de los más empeñados en la faena anuladora. Es cierto que con la llegada de Obama a la Presidencia de USA, los nacionalistas antiyanquis estamos un poquito menos preocupados, pero no hay que ser ingenuos respecto a la voracidad del imperio...
¿QUIENES SE SALVAN DE LA NULIDAD?.— Además del PRI y del PAN, no le afectará el voto nulo a Nueva Alianza, vulgo Panal, partido que le dio Calderón a la abeja reina (del fraude), porque ahí sí que a los maestros que llevaron a Lipe y a su quien al poder no los nulifica nadie. Al Partido Verde, aliado por cierto del PRI, lo intenta nulificar directo y a la yugular la gran Carmen al destapar las manotas de las televisoras metidas en los matorrales de ese negocio familiar y chantajista.
¡Ojalá y lo logres, Aristegui! Al fresco Partido Social Demócrata sí puede afectarle la anulación del voto. Ha tenido propuestas de mi agrado que no son ni las de los mochos locales ni de los gringos, como la indispensable despenalización de ciertas drogas para controlar la atroz violencia, ya que no tiene el mundo más opciones.
Pero a los que realmente pretenden afectar los NULOS son al PT y Convergencia, curiosamente porque ahí han encontrado espacio grandes personalidades de la política y la ciencia nacionales, fieles al Proyecto de Nación de López Obrador, que no forzosamente, entiéndase bien, al personaje mismo. No se trata de ningún culto a la personalidad. Se trata y por eso es tan fuerte su movimiento, de ideas inteligentes y patriotas.
En esos pequeños partidos a los que tienen en la mira: los panistas, los priístas, los anulantes, los entreguistas, lo gringos y los que no entienden de política, están los que realmente quieren SALVAR A MEXICO de las garras del PRI, del PAN hoy adicionado de perredistas vendidos como los de Chucherías. Por los candidatos bien escogidos y probados de esos partidos hay que votar, no sólo para que no pierdan los partidos el registro sino por lo que se debe votar, por el bien de México,es decir por gente preparada y de confianza que pueda hacer algo concreto por el país.
EL MAL AMENAZA A CAMPECHE.— “El MAL”, le dicen al candidato panista a gobernador de Campeche, Mario Avila Lizarraga, —y no sólo por sus iniciales que lo definen bien (como a otros), sino porque es criatura de los dueños del Estado, Carlos Mouriño Atanés y su hijo Carlos Mouriño Terrazo, hermano de Juan Camilo, familia a la que el panismo regaló el Estado de Campeche y le abrió las arcas de Pemex.
Es dueña de todo, desde el petróleo hasta de la última tintorería. Y en Campeche se acaba de dar la prueba de la inmunda traición del perredismo chuchista a México. Tenía Nueva Izquierda un candidato a gobernador en Campeche, Francisco Brown Gantús, que acaba de renunciar a su candidatura en favor del MAL.
Demasiado tarde para que el PRD pudiera presentar otro candidato. Y es que seguramente su padrino y cómplice, Jesús Ortega, sabía que su candidato es el cuñado de Carlos Mouriño Terrazo, por cierto implicadísimo en el fraudulento asunto de la Lotería Nacional por el cual cayó el anterior director.
Ah, pero en tan cínico asunto no interviene el Tribilín. Y a menos que lo haga y ponga orden en el Estado perteneciente a la familia política de Calderón, Campeche NO podrá festejar el Bicentario de la Independencia. Será “legalmente” la provincia española de Nueva Galicia, como le llama Juan Ramón Jiménez, en la que además se discrimina a los mexicanos.
Ojalá los campechanos sí tengan desde mañana un diputado federal que sí es campechano y patriota, gran conocedor del asunto petrolero, quien denunció la desaparición de la Isla Bermeja. Mucha suerte Enrique Pastor Cruz Carranza y cuídate (su oponente panista tiene un hijo secuestrador consignado).
EL DIFERENTE DF.— En el DF el PRD no es chuchista y yo voto aquí, mi ciudad natal, que desde 1997 logra en materia legislativa convertirse en una de las grandes urbes más progresistas del mundo. De esto no cabe duda. Y no porque Cuauhtémoc, el Peje y Ebrard sean gobernantes sin errores sino porque bien que mal las ideas por las que luchan han insuflado a la gran metrópoli un espíritu de libertad y de justicia social que no tiene ninguna otra entidad nacional. Será secreto el voto, pero se lo doy abierto para que sea mi delegada en Miguel Hidalgo a Ana Guevara de la que se ríen los cretinos prianistas, pero que tiene lo que ellos no, Corazón. A la delegación Benito Juárez le deseo que elija un delegado como Bernardo Bátiz. ¡Suerte a los candidatos a diputados federales del PT!
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Reporte sobre política
Vida sin oír a Sinatra
Ernesto Julio TEISSIER
El Derecho a la Esperanza.
Un amigo, que es también mi coetáneo (o sea que fue joven mas o menos en las mismas lejanas fechas en que yo lo fui) me dijo ayer que será “triste y pobre” la vida de los niños estadounidenses de hoy porque “van a vivir sin oír a Sinatra y sin ver bailar a Michael Jackson”.
La observación se me hizo disparatada y desorbitada. Traté de hacerle ver que todos los niños del planeta van a vivir en un mundo con discos y películas que les permitirán oír y ver bailar a esos artistas, y que además tendrán televisión y cohetes espaciales, aviones supersónicos y refrigeradores, medicinas de genoma humano y diez mil otras comodidades que muchos no tuvimos en nuestra niñez.
El hombre terqueó todavía un poco y, para ver si lograba hacerlo entrar en razón de una vez, le argumenté que en el mundo en que vivimos hay millones de personas que no conocen una carretera pavimentada, ni un teléfono, ni agua entubada, ni televisión, ni democracia.
Le impresionó el razonamiento, pero no lo convenció. Replicó que en México tampoco vivimos en la democracia y que las pruebas están allí, en todo los lugares en que quieran buscarse y hasta algunos en que van a saltarnos a la cara.
Nos enfrascamos, entonces, en un debate en que yo sostenía que la democracia está a la vuelta de la esquina, al alcance de la mano, lista para llegar en unos años; y él se mantenía en sus trece: la democracia “tardará mucho en llegar a México”, llegará “en tres tiempos: tarde, mal y nunca” y que los mexicanos “hemos pasado añales esperando a la famosa democracia, que todavía no llega y que cada vez es mas improbable que vaya a llegar”
*
Eso me llevó la sangre a la cabeza: le pregunté donde había vivido las décadas pasadas, y en que sitio había escondido sus ojos para que no vieran lo que pasaba enfrente de sus narices.
Le hice ver (perdón: TRATÉ de hacerle ver) que la democracia es un estado superior de la sociedades; que tiene varios requisitos, entre ellos la libertad y la educación; que a ella no se llega sin cumplir esas condiciones, que requieren tiempo y lo han requerido en todas las naciones en donde existe; que México ha caminado apenas doscientos años desde su independencia, que antes de ella los mexicanos vivíamos bajo el dominio de personas que con dificultad aceptaban que éramos humanos; que las condiciones en que se vivieron las décadas iniciales de nuestra independencia fueron críticas en lo económico, en lo social y en lo político; que la revolución que dizque pretendió librar al país de ésas condiciones degradantes y difíciles ocurrió hace apenas cien años; y que la mayor parte de las décadas recientes el país estuvo dirigido por unos señores que pensaban mas en las comodidades personales, en el poder y el enriquecimiento, y que por eso no le dieron o no continuaron dándole a la educación todo el impulso que pudieron haberle dado...
Hice lo que pude por no meterlo en cuestiones precisas de historia, de sociedad ni de política, pero inevitablemente me quedé corto en algunos aspectos y me fui de largo en otros...
*
Finalmente, lo convencí. No fue fácil, ni sencillo, ni mucho menos perfecto lo del convencimiento: al final de la discusión, cuando parecía que ya se había quedado quieto, aplastado por la verdad y por los argumentos, se incorporaba y lanzaba andanadas de improperios, de salvedades y desmentidos:
—”¿A eso que tenemos se le llama democracia?”—
(Puede, debe perfeccionarse, y se perfeccionará; y ese será un proceso tan rápido como lo hagamos los mexicanos, con nuestro patriotismo, nuestra educación y nuestra decisión de vivir
civilizadamente).
—”Ah, ¿Sí? ¿Y cuántos siglos tardará eso en llegar?”—
(No serán siglos, si no unas cuantas décadas. Los mexicanos hemos hecho ya una parte del trabajo, y lo que resta vendrá por añadidura. Aunque nos parezcan ridículas, despreciables ó inútiles, algunas de las FORMAS DEMOCR?TICAS se usan ya, y sólo les falta lo macizo de las convicciones, la conciencia de que nosotros somos los primeros y mayores beneficiarios de lo que hacemos).
—Entonces, ¿ya hemos avanzado mucho, y nos falta muy poco?
(Si: hemos avanzado, y ya no hay una gran distancia a la meta. Venimos de setenta años de falsa democracia, de guante de terciopelo sobre el puño de hierro, de frases igual de rebuscadas y engoladas que de falsas y negativas...En unos cuantos años de educación de calidad, en la que vuelva a incluirse la materia de Civismo, podremos alcanzar un nivel razonablemente alto de eficacia y credibilidad de nuestra democracia, que depende de ella misma porque su primera prueba de fuego la tendrá en las elecciones del día 5 de este mes).
—¿Eso quiere decir que ya hemos resuelto casi todo? ¿No sería mas justo decir que nos hace falta casi todo?
(Si nos hacen falta muchas tareas y muchos trabajos, pero nunca tantos como los que ya superamos para llegar hasta aquí. Tenemos derecho a la esperanza, y no vamos a renunciar ni al derecho ni a la esperanza misma).
Y en ese punto, no me pregunten por qué, mi coetáneo ya no respondió: me imagino que su silencio equivale a un reconocimiento de que al final me había concedido la razón.
eteissier@stx.rr.com
La cuadratura del círculo
Los paramilitares
Eduardo VALLE
Hace unas semanas el diario “Milenio” nos había advertido que actúa en México un grupo de civiles contra las redes de secuestradores. Se trata de una corporación pagada por empresarios que detectan y castigan a su manera a quienes forman parte de redes criminales dedicadas al secuestro. Una primera lectura dejaba ver que a) asesinaban a los criminales por excepción y b) no se inmiscuían con narcotraficantes que también secuestran. Un grupo paramilitar “ligth”, pero al parecer bastante eficaz contra bandas del crimen organizado. El reportaje dejaba claro que los integrantes de esa banda no querían convertirse en una “Brigada Blanca” (un grupo paramilitar con la línea de aniquilar físicamente al enemigo). Por ello el veredicto de muerte era especialmente problemático para ellos. Pero algunas veces ese veredicto se ejecutaba.
Y ahora sabemos que en la costa del Golfo de México (de Veracruz para el Sur) está operando un grupo paramilitar que asesina a los narcotraficantes. Se hace llamar “Los Matazetas”. Han entregado a la opinión pública tres videos donde se interroga a personas pertenecientes al Cártel del Golfo o a los Zetas (ya no sabe uno donde termina un grupo o comienza el otro) y estos describen con detalle sus modus operandi, su jerarquía, las amplias complicidades de las autoridades policiacas en los tres niveles de gobierno, al menos en el Estado de Veracruz y en Cancún. Los jefes de la “procuración de justicia” a nivel federal, estatal o municipal no se salvan. Con nombre y apellido son mencionados como corruptos auxiliares del narcotráfico y sus asesinos.
Es evidente que los “Matazetas” son hasta ahora un grupo regional. Al Cártel del Golfo y los Zetas, habitantes de los estados del Golfo de México responden creando un grupo de acción con redes al menos regionales. Pareciera que entre ellos se encuentran militares (soldados) como apoyo de fuerza, pero las acciones y los interrogatorios los llevan adelante civiles de esas entidades tan afectadas por el crimen organizado y su brutalidad y violencia. Pero a diferencia del grupo descrito por “Milenio” esta nueva organización no tiene problemas de conciencia a la hora de eliminar físicamente a los narcotraficantes. De los interrogados presentes en los videos conocidos ya varios aparecieron muertos y, alguno, decapitado. Es la Ley del Talión: “ojo por ojo”. Muerte por muerte; cabeza por cabeza. Esto representa el absoluto deterioro y la descomposición de los mecanismos de justicia.
Ahora la justicia está en manos privadas. Y nada bueno puede esperarse de esta situación.
Por supuesto, los Matazetas llenan el vacío que la corrupción e ineficacia de las policías y las procuradurías de los órdenes de gobierno dejan. Es más, ya se habían tardado en aparecer luego de Antonio Lozano Gracia, Daniel Cabeza de Vaca y el actual procurador Medina Mora, acompañado en estas lides por su adversario Genaro García Luna (es decir: en estos asuntos no hay dónde buscar refugio, los panistas resultaron peor que los priístas: igual de inmorales pero más atarantados). Calderón nos ha dado una nueva ración de los guisados de Fox: con plena y absoluta conciencia de ello. Y ahora lo que tenemos como respuesta social es la aparición de grupos paramilitares. Igual de violentos y criminales que los narcotraficantes y secuestradores. Calderón podrá presumir que en su tiempo ya se brincaron todas las leyes. Y frente a sus “justicias” de risa surgieron los paramilitares.
Mvalle131@aol.com
Una salida dolorosa
Yo por el voto nulo
Javier SICILIA
La reciente campaña para anular el voto —el único ejercicio democrático de dignidad ciudadana en estos tiempos miserables— tiene razones poderosas: la descomposición del Gobierno, la violencia del crimen organizado y del Estado contra la ciudadanía, la corrupción de los partidos, la reducción de lo político a campañas electorales basadas —en el país de la miseria— en millonarias inversiones publicitarias —el eslogan de pésima calidad y la imposición totalitaria de los rostros de sus candidatos—, el sometimiento del Estado a los intereses del mercado; en síntesis, el pudrimiento de la vida política; lo político reducido a la corrupción de una clase parásita que le cuesta demasiado a un país empobrecido por ella.
Sin embargo, estas razones de orden ético no son la causa, sino síntomas de dos realidades que en menos de 10 años han conducido al mundo a una crisis global: la economía como el único valor al cual se ha supeditado el complejo tejido social, y la desproporción del Estado como principio rector de la conformación social.
Del primero me he ocupado abundantemente en estas páginas. Del segundo he hablado menos. Recurro a un teórico olvidado y actual, Leopold Kohr, y a un pensador mexicano, Roberto Ochoa, que próximamente publicará un libro fundamental, Muerte al Leviatán.
Así como en biología Haldman y Thompson formularon la teoría de la morfología biológica, cuyo tema es la proporción que existe entre el tamaño y la forma de los seres vivos —tal forma y tal ser sólo pueden existir a cierta escala, pues pasado cierto umbral en el crecimiento o la disminución de su tamaño los haría perecer—, Kohr y Ochoa muestran que la descomposición de un país —cuyas causas en el nuestro llevan a la campaña de anulación del voto— se basa en un crecimiento desproporcionado del Estado que sólo puede mantener su existencia mediante todas las formas posibles de violencia —desde la guerra sucia y la manipulación mediática hasta la represión y el crimen—.
Para que una democracia sea, es necesario que permanezca en una escala en la que —como en la Grecia de Pericles o en el zapatismo y sus caracoles— la vida política sea la de un mundo en donde todos se conocen. Pasado ese umbral, la lógica de la soberanía que hace perder la proporción y la diferencia sólo encuentra sustento en la escalada de poder; así, un Estado utilizará cualquier tipo de violencia que le permita acumularlo. De esa manera, la vida política deja de ser el sitio del común para convertirse en el de la guerra por el poder, el sitio para el crecimiento desmesurado en contra de cualquier bien.
Esta idea del crecimiento permanente, que tiene su rostro más claro en la noción de desarrollo que el Estado auspicia, es absolutamente moderna en la medida en que, escribe Ochoa, sólo en la modernidad “el hombre se considera soberano del mundo y señor de la naturaleza (y) piensa que los límites son sólo obstáculos” que puede superar por la fuerza.
“El Leviatán (la invención de Hobbes que nuestra modernidad toma como un axioma y no como una construcción histórica que ha entrado en una crisis fatal) ha borrado los márgenes físicos dentro de los cuales (el cuerpo de la vida social, el común) encuentra su tamaño apropiado, (ha creado un) espacio neutro y abstracto en el que aquí y allá ya no son proporcionales, sino iguales (y piensa) que desde aquí (un locus proporcional) puede extenderse siempre ‘más allá’ sin consecuencias: ocupar, conquistar y dominar”, bajo la máscara de la administración y no de la política.
Así es como la vida democrática —reducida al voto— destruye el común e instaura la tiranía de los partidos, de las corrupciones, de la violencia de Estado, de las guerras intestinas por el poder y el uso del mercado, de la distancia entre el Gobierno y la vida ciudadana, y de la utilización de esa vida como mera carne electoral que legitime la condición parásita de los partidos.
La llamada a la anulación del voto es así una protesta oscura que habla del desfondamiento no sólo de un modelo económico que ha llegado al más alto grado de su contraproductividad, sino de un modelo político que en su gigantismo también ha dado de sí y se ha vuelto apolítico.
Con ese “no” en las urnas, los ciudadanos no debemos buscar la recomposición del Estado y sus instituciones —es precisamente su desmesurado tamaño el que ha generado la descomposición de la vida política que provoca nuestro hartazgo—, sino acotar su ambicioso poder de dominación y construir una nueva Constitución basada —como lo propone lo mejor del zapatismo— en la proporción, en los límites, en las autonomías, donde la confianza mutua permite el florecimiento de las verdaderas democracias y las verdaderas economías.
Se trata —vuelvo a Ochoa— de redefinir umbrales, esos lindes que, acotando el poder, separan “el terreno inhóspito del habitable (y a partir de los cuales) podemos edificar un ‘techo común’ que nos resguarde y nos permita hermanarnos”.
Es la única salida frente a las desmesuras del Estado y el mercado. Una salida dolorosa, como todo aquello que quiere la salud. Buscar paliativos es sólo alimentar la enfermedad que nos llevará a la muerte y a perder de vista la sustancia de lo que puede salvarnos.
Además opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés, liberar a todos los zapatistas presos, derruir el Costco-CM del Casino de la Selva, esclarecer los crímenes de las asesinadas de Juárez, sacar a la Minera San Xavier del Cerro de San Pedro, liberar a los presos de Atenco y de la APPO, y hacer que Ulises Ruiz salga de Oaxaca.