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La Rama se canta en el municipio

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La costumbre, pese a sus altibajos, no muere. Sigue allí, en el ánimo de los niños y los adolescentes que noche a noche, del primero al 15 de diciembre de cada año, la promueven por las calles y las casas de esta pequeña urbe. Sus versos han sido deformados al paso del tiempo, pero su esencia prenavideña continúa vigente en su tono y en su propósito. Simplemente la conocemos como La Rama.

Su farol, que pende de alguno de sus ramajes, sigue iluminando el espíritu de esta tierra insular donde llegó para quedarse. La Rama sigue siendo el deleite de los pequeños que deambulan con sus gajos, entre prisa y prisa, para alcanzar la vivienda o el negocio o algún sitio específico de la ciudad y entonar los versos que integran este popular villancico, todavía arraigado entre los carmelitas.

“Nosotros fuimos los que trajimos del puerto de Veracruz a Ciudad del Carmen, en 1948, la costumbre de La Rama, y no sólo eso: también iniciamos aquí la tradición de El Año Viejo y promovimos la celebración de Las Posadas”, dijo don Francisco Barrera Moreno, luego de manifestar su satisfacción por la continuidad que ha aquí ha tenido este hábito que ya se convirtió en una tradición.

Barrera Moreno al lado de sus hermanas Dominga y Adela, quienes tuvieron la idea de establecer La Rama, “que nadie antes aquí en Ciudad del Carmen había implementado”.

Cuando su padre se sintió atraído por la industria camaronera que empezaba a descollar en esta Isla, decidió retornar a ella.

“En ese entonces vivíamos al lado de la casa que habitó El Niño Artillero, en la misma calle 22”, añadió en esa entrevista, donde reconoció que históricamente el primer intento de establecer La Rama aquí se produjo en 1924 pero no prosperó sino hasta 24 años después y desde entonces, con todos sus altibajos, ha permanecido en el ánimo de los lugareños.

El periódico “El Eco del Carmen” detalló de manera muy escueta este acontecimiento: “En estos días la familia Covarrubias, de todos apreciada en esta ciudad, presentó una dramatización musical entonando un villancico que no conocíamos, y lo curioso es que portaban el gajo de un árbol del que pendía un farol de papel shate que a la vez estaba adornado.

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