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Piratas tenían una mala alimentación: Echeverría

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Dolores Echeverría Lanz, delegada del Conservatorio Nacional Gastronómico en el Estado de Campeche, habló sobre los hábitos alimentarios de los piratas, algunos no muy agradables.

“Sabemos que los piratas y bucaneros eran personas muy mal alimentadas pues en ese entonces no se utilizaban muchos conservadores que pudieran persistir tantos días de travesía en el mar; no había muchos métodos de conservación en esa época”, comentó.

Mencionó que salar la carne era una forma de conservarla aunque “esto implicaba gastar mucha agua para desalarla y ocasionaba mucha sed en quien la ingería”.

Las galletas eran sin duda un alimento un poco más duradero, aunque para fabricarlas requerían un largo proceso con nulas medidas de higiene, refirió: “Al estar al descubierto la masa de harina para hacer las galletas, algunos insectos anidaban en ellas, dejando sus huevos en la masa y como resultado final eran galletas ya contaminadas; tenían que quitar todo el gorgojo antes de comerlas golpeando éstas (eran sumamente duras) contra la madera del barco.

Como dato curioso, indicó que los piratas “comían ratas ante la desesperación por el hambre, y se veían obligados a perseguir las ratas del barco, que ya una vez cocinadas les parecía un gran manjar.

En casos extremos de escasez, “comían cuero de bolsas, ropas y cinturones, las dejaban en agua para ablandarlos, quitaban los pelos y rudezas y las cocinaban después de partirlas en pequeños trozos”, ilustró.

En algunas travesías ya por Campeche y el Caribe, los piratas tenían comida abundante y ron, pues las travesías eran más cortas: “No sólo se emborrachaban con ron, tenían buen paladar y les gustaba cocinar.

Pero además de las comidas propias de sus lugares de origen, les gustaba probar aquellos productos de las tierras a donde llegaban”. Citó el escrito “La cocina de los filibusteros”, de Mélani Le Bris, que trata sobre las habilidades culinarias de los forajidos del mar que campaban a sus anchas por el Caribe entre los siglos XVI y XVIII. En Haití, Jamaica, Martinica, Barbados y otras islas, olía a algo más que a alcohol y pólvora.

 

ALIMENTACIÓN

“Campeche fue el puerto del Golfo de México que más sufrió por la depredación de Bucaneros y piratería, esto fue como consecuencia de que Campeche en ese entonces era el punto de salida de todos los productos locales hacia España, y de entrada de los productos que venían de Europa, es decir, era un punto estratégico de saqueo para todos ellos, y así vinieron muchos de esos piratas y Bucaneros famosos”. Entre ellos cita a William Dampier que, en su conocimiento sobre estos intrépidos hombres halla su relación con la comida.

Este personaje ya estando en Campeche. Observo la topografía del área, las variaciones del suelo, los tipos de vegetación y las características costeras, en especial las que eran críticas para la navegación.

Estudió diversos tipos de alimentos, incluso muchos desconocidos en Europa como la fruta del zapote “grande y muy agradable”; El coco, “blanco suave y leñoso más apropiado para golpear que para morder”; el “extraordinariamente dulce” pejelagarto, que fue una de las especies que documentó entre otras como el tapir, el armadillo, y el jaguar.

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