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Ligia Tuyub, talentosa artesana tenabeña

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Heredera de una familia de artistas populares de más de cuatro generaciones, Ligia Tuyub Pacheco mantiene la tradición. Borda, teje y costura en un binomio de creación artística y actividad económica.

La ganadora del segundo lugar de artesanías de Tenabo 2012, aprovecha el periodo vacacional para exhibir y vender su obra en el Parque Principal de esta ciudad.

Con más de 30 años dedicada a la creación artesanal, Ligia Tuyub comparte su arte popular con el mundo en la capital campechana. Rodeada de decenas de piezas elaboradas por sus manos, continúa su trabajo creativo, toma las hebras de hilo y empieza a crear flores, ángeles, mariposas y otras creaciones de su imaginación.

La artesana, originaria del municipio de Tenabo, aprendió de su madre, quien a su vez aprendió el arte del bordado de su mamá, en una cadena de tres o cuatro generaciones atrás.

Aunque reconoce que la necesidad fue su principal maestra, hoy ha hecho de esta necesidad un arte y un modo de vida que le permite el ingreso familiar.

“Desde los siete años aprendí, claro por necesidad, porque mi mamá de esto nos mantenía. La veía bordar y lo aprendí y a esa edad; a los siete hice mi primera pieza, una blusa que vendimos. Ahora, de eso sostengo a mi familia”, dijo la mujer.

El arte popular de Ligia la ha hecho ganadora del segundo lugar del Concurso de Artesanías de Tenabo 2012. Un terno bordado con la dedicación y la capacidad creativa que sólo las manos mayas de ella pueden lograr.

“Cuando estoy sola me imagino las cosas que quiero bordar y lo plasmo en la tela; así gané el segundo lugar del concurso. Veo tiempo atrás y me siento orgullosa”, señaló.

Sin embargo, sus orígenes humildes la colocan en desventaja ante los consumidores, que desconociendo la calidad de su trabajo, regatean con las piezas que a diario elabora, menospreciando la inversión de tiempo, materia prima, creación artística y un inconciente menosprecio por el arte popular,  que en algunas ocasiones se ve obligada a tolerar, orillada por la necesidad.

“Hay gente que no valora nuestro trabajo y pide descuento, es de mal gusto, es como si le dijeran a un pintor que les haga un descuento por sus cuadros, pero hay familia que mantener y en ocasiones tengo que ceder”, concluyó.

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