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Padre Korczak disfruta el gran cariño de España

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Un asiduo lector de TRIBUNA nos ha compartido reflexiones, comentarios y algunas fotos que capturó en su reciente viaje a España, donde observó la celebración de las fiestas en honor a Nuestra Señora de los Remedios, patrona de los pueblos cercanos a Madrid. Se estima que participan unas 7 mil personas.

Rememoró su visita al municipio de Colmenar Viejo, donde se encuentra la ermita con la antigua imagen de la patrona. Me alegró muchísimo, expresó, ver oficiar las misas al padre Sebastián Korczak, acompañado de otros representantes de la Iglesia Católica y feligreses.

Las fiestas a Nuestra Señora de los Remedios empezaron en la Basílica de la Asunción desde el 17 de agosto. La costumbre es invitar a predicar durante nueve días a diferentes sacerdotes. En esta ocasión tres días correspondió al padre Korczak encabezar las misas.

Al terminar la novena, la feligresía va en procesión a buscar la imagen antigua de la Virgen. En la entrada a Madrid se da la solemne bienvenida, y posteriormente se celebra la misa solemne. El 28 de agosto en la Basílica la presidió el obispo.

Después de la misa por los difuntos, con diferentes cantos marianos en latín se despidió la imagen el martes 30 de agosto. La presidió el padre Sebastián Korczack, acompañado de un nutrido grupo de niños, adolescentes y adultos. Qué gusto ver la comunión que existe entre la feligresía y el sacerdote polaco.

Me traicionó la emoción, y los ojos se me humedecieron al recordar la estadía de Korczak en mi natal Campeche. Entonces imágenes pasaron sin cesar por mi mente. La comunicación que con él se tuvo, la vivencia de su apostolado, el cariño por su iglesia y su feligresía y la devoción que siempre mostró por los colegios salvatorianos —Fray Angélico e Instituto Mendoza— a los que dedicó amor, comprensión, tiempo y dinero.

Entonces me invadió la impotencia y cierto coraje. ¿Por qué no fuimos lo suficientemente audaces y valientes para enfrentar al obispo José Francisco González González, para impedir que se consumara la canallada de su cese de los colegios salvatorianos y su expulsión de su sede en la parroquia de San José Obrero?, me pregunté.

“Dejamos que se consumara la infamia, y hoy la enseñanza en los colegios que encabezaron los curas polacos se encuentra en declive. Es por nuestra culpa, por nuestra gran culpa”, dice para sus adentros.

Nuestro asiduo lector, que nos cuenta lo vivido y sus nostalgias, con la promesa de que no revelaríamos su nombre, señala que el mejor reconocimiento al trabajo de Korczak, es presentar en gráficas el testimonio de su apostolado en España, así como el gran cariño y confianza que la feligresía le tiene.

 

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