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En riesgo, aves de la Península

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La falta de una adecuada regulación en la captura de aves para uso ornamental y la pérdida de su hábitat natural ha puesto en riesgo la población de varias especies con presencia en la Península de Yucatán, en especial de las canoras.

El responsable del Programa de Conservación de Aves de Pronatura Península de Yucatán, Ernesto Gómez Uc, advirtió que en la región ya hay muchas especies consideradas en categoría de riesgo dentro de la Norma Oficial Mexicana 059.

Señaló que en ese documento están listadas todas esas especies en tres categorías, como son protección especial, amenazadas y en peligro de extinción.

En entrevista, indicó que la apertura de nuevas zonas para la alimentación de ganado en montes y selvas, el crecimiento de las manchas urbanas y rurales y vialidades hace decrecer las zonas de alimentación y reproducción de muchas aves.

Debido a ello, puntualizó el especialista, son más vulnerables a ser capturadas o depredadas. “Todo esto ha hecho que se fragmente su hábitat, y muchas especies se ven en menos posibilidades de reproducirse”, añadió.

A eso, continuó, se suma que hasta hoy muchas aves son capturadas para ser vendidas como mascotas u objetos de ornato, en especial los machos, pues ese género suele ser más colorido y vistoso que las hembras, además de que son los que mejor cantan.

Entre las especies más amenazadas están el colibrí de cola hendida y la matraca yucateca, especies exclusivas de la zona norte de la Península, especialmente de la duna costera de Yucatán, indicó.

De igual forma, abundó, ya hay mucha presión sobre especies que son consideradas como aves de ornato como el caso de los cardenales, los llamados azulejos y los mariposos, que son capturados durante todo el año, aún cuando se supone que existen protocolos y reglas que regulan esa actividad”.

“Como mencionamos, los más apreciados son los machos, lo cual afecta la capacidad de reproducción de esas especies y hay evidencias científicas de que en algunos puntos de la región, sus poblaciones se han reducido drásticamente”, puntualizó.

La especie que muestra una baja sensible es el “mariposo” cuyos machos tienen hasta siete colores, lo que la hace muy llamativa y codiciada por quienes se dedican a capturar pájaros como actividad económica.

Hay reglamentaciones y permisos que permiten capturar estas especies por temporadas, pero la realidad es que no hay ninguna vigilancia estricta y hay mucha permisividad por parte de las autoridades de todos los niveles para que sean capturadas prácticamente todos los días del año, lamentó.

Asimismo, expuso que Pronatura Península de Yucatán ya trabaja con algunas comunidades para tratar de hacerles comprender que “el futuro económico no está en capturar las aves, sino por el contrario en cuidarlas y permitir su reproducción para que los amantes de la naturaleza vengan a verlas en su hábitat natural”.

Es una labor que no es sencilla, pero poco a poco hemos empezado a ganar adeptos en varias comunidades y mucha gente empieza a entender y promover que es mejor no tener las aves en cautiverio y creemos que ese es al camino a seguir para tratar de poner freno a la caza y captura, apuntó.

 

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