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Desnudan corrupción y contrabando en el Siglo XIX

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El registro de algunas actividades ilícitas en la región desde la época virreinal hasta la década de 1850, es el tema central del libro “Corrupción y contrabando en la Península de Yucatán”, elaborado por el historiador Jorge Victoria Ojeda.

Editado por la Secretaría de la Cultura y las Artes (Sedeculta), el texto será presentado este jueves a las 20:00 horas en la Biblioteca Pública Central Estatal “Manuel Cepeda Peraza” del Centro Histórico de la capital yucateca. Los comentarios de la obra correrán a cargo de los académicos José Luis Vargas y Luis Mezeta.

A lo largo de sus cinco capítulos, el ejemplar ofrece una ilustración sobre la corrupción, el contrabando y la piratería en el territorio y período referida, no siempre sancionada pero con visos de ilegalidad, a la vez que recopila el funcionamiento de los diversos elementos que facilitaron la existencia de estas prácticas.

En el primera parte, titulada “Vicio… podredumbre”, el especialista, miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), presenta algunas reflexiones sobre la connotación de “corrupción” en diversas etapas históricas, desde un primer acercamiento en 1611, hasta la actualidad.

Posteriormente, en el apartado “Corrupción: de la Colonia a la Independencia”, el autor hace mención de los diversos funcionarios mayores y menores que existieron en la zona, y cuyas acciones posibilitaron la introducción de estos delitos.

En “El Vigía: un funcionario clave para el contrabando”, el lector conocerá la presencia de los encargados de las torres de vigilancia denominadas con el mismo nombre, y de las obras arquitectónicas preventivas y defensivas situadas en la costa, así como las razones, el salario, las tareas y los ilícitos de este codiciado empleo.

La geografía del contrabando está plasmada en el cuarto capítulo, en el cual Victoria Ojeda distingue tres espacios para este hecho: la navegación y el comercio, las costas y el arribo de mercancía ilegal, y el tráfico de bienes al interior de la Península.

Además, el material caracteriza los tipos de mercancías y sus consumidores, así como los medios de transporte para los negocios de aquella época.

Finalmente, el historiador plasma sus conclusiones en el último apartado, denominado “De la costa a tierra adentro: un intento de explicación”, en el que propone un sistema de mercado utilizado para estos fines.

 

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