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Anorexia y bulimia crecen sin estrategias de control

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A pesar del grave problema que representa la anorexia y la bulimia en Yucatán, el Gobierno del Estado carece de una estrategia para el control de estos problemas de alimentación, ya que la mayoría de las actividades sólo están enfocadas a la obesidad y la desnutrición.

En lo que va del año hay aumento considerable en el número de casos con respecto a 2014, y lo peor es que la problemática en los hombres se triplicó, mientras que en el caso de las mujeres la cifra es similar.

La especialista del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente”, María Magdalena Ocampo Regla, explicó que las personas que padecen anorexia y bulimia iniciaron entre los 12 y 18 años de edad.

Entrevistada telefónicamente aseveró que si no se atienden a tiempo, los afectados pueden deteriorar su calidad de vida hasta llegar a la muerte.

De acuerdo con la Secretaría de Salud federal, hasta el momento en el país hay dos mil 240 casos confirmados, un aumento del 36.6 por ciento con respecto al año pasado, con mil 640.

En el caso de Yucatán hay 30 casos, cuando en 2014 fueron 22, por lo que el incremento es del 36.3 por ciento.

Ocampo Regla remarcó que ambos padecimientos son trastornos de la alimentación que afectan más a la población femenina, ya que por cada 10 mujeres que los padecen, hay un hombre.

El Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (Sinave) de la Secretaría de Salud federal reveló que del total de casos reportados en el país, mil 581 son mujeres, el 70.6 por ciento, mientras que en Yucatán hay 19 féminas, el 63.3 porcentual, y 11 varones.

Del total de casos registrados durante 2014, el 82.6 por ciento fueron mujeres, es decir, cuatro mujeres y cuatro hombres.

La especialista aseveró que de no atender a tiempo a la persona, ésta deja de funcionar en todo, tato en el aspecto físico como en el laboral, familiar y escolar.

Explicó que la anorexia se caracteriza porque las personas tienen miedo a subir de peso, por lo que se aíslan y evaden reuniones para evitar que las vean comer.

Por ende, hay pérdida de peso y desnutrición que ocasionan cansancio, fatiga, irritabilidad y desmotivación.

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