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Destaca invento de científico yucateco

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Por ser original, innovador y sustentable, incluso en comparación con otros sistemas utilizados en Europa y Medio Oriente, el proyecto de desalinización de agua por ósmosis inversa centrífuga, de la autoría de Jorge Lechuga Andrade, logró ser patentado ante organismos oficiales de México y de Estados Unidos.

El investigador y exdirector de la Facultad de Ingeniería Química de la UADY, Lechuga Andrade, destacó que el proceso recibió las patentes tras seis años, tiempo en que se debió cumplir con pruebas y comprobaciones sobre el sistema, respecto de otros que se aplican en diferentes partes del mundo.

Las patentes fueron otorgadas por el Instituto Mexicano de Propiedad Intelectual (IMPI) y la Oficina de Patentes de Estados Unidos de Norteamérica; ambas se otorgaron el año pasado con vigencia de veinte años, en promedio.

El inventor resaltó que son múltiples las ventajas que ofrece este sistema que desaliniza el agua de mar para convertirla en potable, y cuya característica es la técnica de ósmosis inversa centrífuga con vórtices de Dean, lo que reduce costos de producción, de energía eléctrica, así como de impactos ambientales.

Dijo que adicionalmente, los costos de producción son menores porque el mismo sistema permite que haya una limpieza sistemática de las membranas, lo cual en otros procesos se debe realizar de manera manual, lo que implica tiempo dedicado a la limpieza y no a la producción.

Y más aún, resaltó, este sistema centrífugo reduce impactos ambientales, pues una vez teniendo el agua de rechazo —como parte normal del proceso de desalinización-, ésta pasa por el filtrado de ósmosis para un postratamiento y sólo así, se regresa al mar, con tal de evitar el impacto a la flora y fauna marina.

Recordó que la investigación fue resultado de su doctorado en Procesos de Innovación en Ingeniería de Producto y de Proceso que estudió ante la Universidad Politécnica de Cataluña, en España y el Instituto Politécnico Nacional de Toulouse, Francia.

“Mientras más sentidos entren en el proceso de innovación, más se aprende, por eso es fundamental que se activen ojos, oídos, tacto, para despertar más la creatividad en el proceso científico y de investigación”, dijo.

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