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Nepotismo, corrupción y prepotencia en la Japay

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La “cacería de brujas” ya inició en la Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Yucatán (Japay)  en represalia a empleados que dieron a conocer la prepotencia, la corrupción, el nepotismo y el favoritismo en la dependencia, considerada “la caja chica” del Gobierno del Estado.

Esas anomalías provocaron la reciente pérdida de la certificación del Sistema de Calidad ISO 2001:2008, otorgada en 2011.

La cloaca ya destapada demuestra las irregularidades en este organismo público descentralizado, solapadas por el gobernador Rolando Zapata Bello, a favor de la jefa de Recursos Humanos, Jazmín Monserrat Aguilar Quijano, quien se mantiene en el puesto a pesar de las cuatro denuncias en su contra interpuestas en la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Yucatán (Codhey).

Mensualmente, Aguilar Quijano gana cerca de 20 mil pesos y a todo el personal presume que el puesto se lo obsequió el actual secretario de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán (Segey), además que es gran amiga de Zapata Bello.

Incluso, en pago al favor en su oficina tiene como empleado predilecto al yerno de Manuel Bonilla Campo, exdirector de la Japay y ahora delegado del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit).

Lo peor de todo es que la pérdida de recursos es millonaria debido al favoritismo protagonizado por la titular de la Gerencia de Recuperación de Cartera, Lina Martina Oxté Díaz, ya que la Japay deja de recibir dinero al beneficiar a usuarios que demuestren su afiliación al Partido Revolucionario Institución (PRI), pero sobre todo, por ser agremiado de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC).

El principal motivo es que la funcionaria es la hija de Pedro Oxté Conrrado, quien desde algunas décadas es dirigente de la CROC en el Estado, por lo que todos los recomendados tienen un trato preferencial, sus problemas son resueltos de manera inmediata, e incluso, sus deudas son condonadas.

De acuerdo con los trabajadores, al tener el total apoyo de su progenitor, opta por humillar a todo el personal que está a su cargo, e incluso de otras áreas.

Desde el pasado viernes 19, cuando TRIBUNA de Yucatán demostró las irregularidades en la Japay, en la institución se vive un clima tenso y ahora “se busca al que lo hizo como al que lo pague”.

Las irregularidades solapadas por el Gobierno del Estado provocaron que desde 2015 ya no tenga el respectivo certificado de calidad, que la dependencia logró presumir durante cinco años.

La puesta en práctica de la ISO 9001:2008 permite la mejora continua de los sistemas de gestión de calidad (SGC) y los procesos de su organización. A su vez, esto mejora la capacidad de sus operaciones para satisfacer las necesidades y expectativas del cliente. Por ende, al mejorar los sistemas de gestión de calidad de su organización, aumenta positivamente la rentabilidad.

De acuerdo con el SGC, la norma ISO 9001:2008 se basa en ocho principios de gestión de calidad: enfoque al cliente, liderazgo, participación del personal, enfoque basado en procesos, enfoque de sistema para la gestión, mejora continua, enfoque basado en hechos para la toma de decisión, y relaciones mutuamente beneficiosas con el proveedor.

La certificación ISO 9001:2008 permite demostrar el alto nivel de calidad de servicio al hacer ofertas para contratos y que la Japay sigue los principios de gestión de calidad internacionalmente reconocidos.

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