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Se solidarizan con familia Sosa Ávila

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Poco más de 100 personas se solidarizaron con la familia Sosa Ávila, cuyo hijo de un año de edad murió por presunta negligencia médica en un hospital privado, que ahora se niega a dar el expediente que establece la causa de la muerte del infante.

Los marchistas, todos ellos vestidos de blanco, se reunieron en el Monumento a la Patria, donde solicitaron a la Fiscalía General del Estado (FGE) la pronta integración de la carpeta de investigación, para deslindar responsabilidades.

Santiago Sosa Cerón y Mónica Ávila Rodríguez dijeron que perdieron a su hijo, Fabrizio, de un año de edad, horas después de ser sometido a una sencilla intervención quirúrgica ambulatoria.

Los médicos Francisco González Martínez y Willhem Cerón Grajales ya fueron denunciados penalmente por ese caso.

Durante la pacífica marcha, en la cual se buscó crear conciencia para evitar la muerte de más infantes a consecuencia de una negligencia médica, la mayoría llevaba globos blancos que fueron liberados de manera paulatina durante el recorrido por la avenida Paseo de Montejo.

El 19 de agosto 2017, el infante fue ingresado al Star Medica. A las 9:30 horas se le practicó una operación sencilla ambulatoria, una criptorquidia izquierda, para bajarle un testículo, con una duración de alrededor de hora y media.

Sosa Cerón comentó que un día antes de la intervención quirúrgica, llevaron sus análisis al pediatra neonatólogo junto con las pruebas preoperatorios, y se determinó que era un niño muy sano.

Sin embargo, después de la operación, a las 18 horas, el infante lloraba mucho y sólo quería estar en brazos, pero el cirujano dijo que era normal. Sin embargo, a las 23:30 horas, Fabrizio tenía 38 grados de temperatura, los labios morados y vómitos.

El pediatra pretendió controlar la fiebre con un supositorio y un jarabe, sin prestar atención al resto de los síntomas.

Al día siguiente, después de pasar una noche sin la asistencia médica correcta, el menor de edad tenía el abdomen distendido y el vientre morado, a lo que el cirujano afirmó que los síntomas eran provocados por una bacteria adquirida en la casa familiar.

Posteriormente, ordenó la introducción de tres medicamentos por vía intravenosa, pero el estado de salud del niño empeoró, y al efectuar un ultrasonido se corroboró que sus intestinos estaban inflamados y tenía líquido en el abdomen, el cual era de color café oscuro, por lo que era necesario drenarlo.

Al final, el menor falleció supuestamente por una infección bacteriana y una gastroenteritis, según le dijeron a los padres, pero el hospital nunca entregó el expediente y ha tratado de deslindarse de toda responsabilidad sobre la muerte de Fabrizio.

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