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Corrupción de Zapata B. se extiende al Capasits

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La corrupción del gobierno de Rolando Zapata Bello se ha extendido a los Servicios de Salud de Yucatán, en específico al Capasits-Mérida donde su director Juan Armando Pérez Alonso, ha demostrado desde su arribo a tal cargo actitudes prepotentes, misóginas, homofóbicas y llenas de ira en contra de pacientes y parte del personal que ahí atiende a los pacientes que son víctimas del VIH/SIDA.

Lo anterior se puede demostrar con el testimonio de varios pacientes que han sido violentados verbalmente por el individuo quien se dice “intocable y amigo personal” del titular de los Servicios de Salud de Yucatán, Jorge Eduardo Mendoza Mézquita.

Por si fuera poco, ha emprendido actos de acoso laboral en contra de una de las mejores médicos que tiene la Institución, Gabriela Villanueva Arzápalo, quien ha acudido ante la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Yucatán, donde interpuso la queja correspondiente por las actitudes de este individuo.

En el pasado, varios medios de comunicación electrónicos denunciaron la colusión que el médico Carlos René González Álvarez sostenía con Carlos Méndez Benavidez, a quien daba todas las facilidades para disponer a diestra y siniestra de medicamentos asignados a su resguardo.

Gracias a la denuncia pública,  González Álvarez fue removido del cargo y en su lugar llegó el mencionado Pérez Alonso que, para “quedar bien con los pacientes”, puso una minicafetería en la sala de espera del recinto… Ahí empezaron los abusos del sujeto.

En una ocasión, frente a todos los enfermos que allí tienen que esperar para ser atendidos, a uno de estos se le derramó un poco del soluble, lo cual fue visto por Pérez Alonso, quien la emprendió a insultos (mentadas de madre y demás) en contra del asustado individuo que sufrió el accidente.

Dicho abuso fue presenciado por cuando menos una veintena de pacientes quienes, atónitos, observaban y no daban crédito a lo que sus ojos les mostraban.

“Pasamos de Guatemala a Guatepeor”, señalan algunos de los afectados al reportero de este medio de comunicación.

De un corrupto, ahora “nos enfrentamos a un grosero, prepotente, homofóbico y misógino individuo que se cree intocable”, abunda la fuente.

A lo anterior, hay que sumarle el acoso laboral que denuncian las mujeres que laboran en esa instancia.

Además, los afectados denunciaron la pésima disposición de las trabajadoras sociales que ahí operan, en vez de laborar y desquitar el dinero que se embolsan cada quincena, se la pasan grillando y maltratando a los pacientes.

Lejos de prestar servicio social, de trabajar por el bienestar de los enfermos.

Lo anterior debido a que en su pereza no realizan campañas de prevención y, peor aún, abandonan a los pacientes y, si es posible, intentan negarles las citas médicas cuando estos “llegan tarde”.

En una ocasión, Lirio Mendoza, apoyada por Pérez Alonso, le gritó a una humilde paciente de un pueblo que no se le iba a dar más servicio si llegaba tarde y que era “la última ocasión que llega a esta hora…”, para luego comentarle al director de la unidad médica especializada en VIH que “si no se hace así, (los pacientes) van a empezar a hacer lo que se les pegue en gana”.

Muchos de los afectados aseguran que tanto el secretario de Salud, Jorge Mendoza Mézquita, como el propio gobernador están enterados de lo antes expuesto, pero no han hecho absolutamente nada para poner un alto a Pérez Alonso, quien por el contrario insiste en presentarse como “intocable” precisamente por su relación de amistad.

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