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Migración amenaza la seguridad, dice Cetina

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La deportación y el retorno de yucatecos que estuvieron en Estados Unidos generan cambios radicales al establecerse de nueva cuenta en sus comunidades, cambios que podrían favorecer el establecimiento de “pequeños cárteles de crimen organizado”, afirmó la especialista de la UADY, Rocío Quintal López.

La situación se complica aún más ante el desinterés del Gobierno de Yucatán por establecer estrategias de atención a los migrantes que retornan vía deportación, así como para satisfacer las demandas de las comunidades del interior del Estado.

La especialista comentó que la mayoría de los migrantes deseosos del “sueño americano” son católicos, y gente muy pacífica, pero al retornar sus conceptos religiosos son totalmente diferentes, y los pretende inculcar entre sus familiares y amistades.

Ejemplificó el aumento del culto a la Santa Muerte en Maní, y aclaró que “éste fenómeno ocurre en las comunidades donde es muy notable el fervor cristiano, pero sobresalen como los municipios con alto índice de migración”.

Enunció que entre los municipios con mayor número de migrantes está Akil, Cenotillo, Dzan, Maní, Mérida, Muna, Oxkutzcab, Peto, Santa Elena, Tekax, Ticul, Tixméhuac, Tunkás, y Tzucacab.

La investigadora del Centro de Investigaciones Regionales “Dr. HideyoNoguchi”, de la máxima Casa de Estudios, reconoció que en dichos municipios “destaca la presencia de pandillas que buscan organizarse y financiarse con la venta de drogas y tienden nexos con bandas dedicadas al comercio, a la distribución de drogas”.

En el caso de los jóvenes que retornan de la Unión Americana y no tienen una oportunidad académica o laboral, “se enfocan a crear bandas juveniles, cuya violencia es un serio problema para la población”.

En Estados Unidos hay cerca de 185 mil migrantes de 93 municipios yucatecos distribuidos en 41 ciudades, tal el caso de San Francisco y Los Ángeles, California; en Portland, Oregón, y Washington, mientras que en menor medida hay coterráneos en Denver, Colorado; en Dallas, Texas, y en Florida, principalmente.

“Todo esto son impactos sociales, porque la migración no solamente es un tema económico, es un fenómeno que impacta a todos los niveles: de la familia, de las personas, de su salud, y de la dinámica comunitarias”, abundó.

 

DECESO

El Instituto para el Desarrollo de la Cultura Maya del Estado de Yucatán (Indemaya) reportó el primer deceso de este año de una migrante yucateca en Estados Unidos. Era oriunda del municipio de Motul y su muerte se debió causas naturales.

La directora del Indemaya, Paulina del Rosario Cetina Amaya, informó que se trata de una fémina de la tercera edad y el deceso fue por causa natural.

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