Inicio»Yucatán»Dolor de articulaciones aqueja a los yucatecos

Dolor de articulaciones aqueja a los yucatecos

0
Compartidos
Google+

Años atrás se pensó que por cuestiones de genética maya y luego se especularon aspectos de la edad y el comportamiento físico, la realidad es que no existe una razón concluyente sobre por qué en Yucatán, 2.8% de la población sufre de artritis reumatoide. A nivel mundial, el porcentaje promedio de enfermos de ese mal no rebasa 1.5%.

La Unidad de Investigación Reumatológica de Yucatán efectuó recientemente estudios para encontrar un parámetro que le permitiera saber el porqué de la incidencia del mal en pacientes yucatecos, y descartó que tuviera que ver con la genética.

Fueron laboratorios de fármacos para la artritis reumatoide los que promovieron con la Unidad de Investigación, los estudios para saber la causa del elevado número de enfermos con ese padecimiento en el Estado.

El director de la Unidad de Investigación Reumatológica de Yucatán, Arturo Covarrubias Cobos, destaca que es verdaderamente una incógnita por qué la alta incidencia de artritis en la entidad y considera que el sector salud federal y estatal deberían incluir en sus derramas económicas presupuestales estudios científicos o de investigación sobre este tema.

INCURABLE

La artritis reumatoide es una enfermedad incurable, que causa muchísimo dolor y llega a inmovilizar parcial y/o totalmente a quien la padece. Generalmente se presenta entre los 25 y 35 años de edad; en Yucatán, la mayoría de afectados rebasan los 30 años.

Para atajar los estragos es fundamental descubrirla y tratarla a tiempo. “Dejar pasar el tiempo puede causar en el enfermo secuelas irreversibles”, señala Covarrubias Cobos, y detalla que por lo general afecta los tobillos, las rodillas y los codos, y llegan a ser dolores insoportables.

María Guillermina Cab Yam tiene 72 años, platica que desde los 25 comenzó a sufrir los síntomas de la artritis reumatoide.

Oriunda de una excomisaría de la capital yucateca, Chuburná de Hidalgo, recuerda que de la nada comenzó a sentir dolor y presentar inflamación en las articulaciones, “me daba trabajo pararme y realizar las actividades cotidianas, pero ignoraba el por qué”.

Luego de un largo peregrinar e ir de diagnóstico en diagnóstico y pasando de especialista en especialista, “llegué con un reumatólogo que logró ponerme en control y aminorar el daño que estaba sufriendo mi organismo”, narra la anciana.

Guillermina relata a El Universal que no puede abrir frascos, moverse con agilidad ni caminar fluidamente, pero asegura que los enfermos con artritis reumatoide acaban por “acostumbrarse a vivir con el dolor”.

Recuerda que una de sus peores crisis de dolor fue hace 34 años cuando se embarazó, si bien durante los nueve meses de gestación la enfermedad se alejó, luego del parto hubo una recaída con mucho dolor, al grado que no pudo cargar a su bebé. (El Universal).

Noticia anterior

Carlos y Karla unen sus vidas

Siguiente noticia

Restauran pieza arqueológica