Tribuna Campeche

Diario Independiente

Rebelión magisterial

El reinicio de las movilizaciones magisteriales contra el Gobierno pueden ser también la puerta de entrada a una inconformidad popular más amplia. Los resultados de la 4T no han sido los esperados…

La propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum para modificar la Ley del Issste en su apartado sobre las cuotas que se deben aportar al seguro de salud, la edad mínima para el retiro y otras modificaciones que impactan en los ingresos de los trabajadores al servicio del Estado, y particularmente en el amplio gremio de los maestros, ha prendido la mecha para el reinicio de movilizaciones populares contra el Gobierno.

En Calkiní primero, y en la capital del Estado después, diversos grupos de maestros han externado su repudio contra esa reforma y lanzado denuestos contra los diputados federales y senadores morenistas (y en general de la 4T, que involucra también a petistas y verde-ecologistas), lo que revela que la pretensión de modificar esa ley federal le va representar costos políticos al partido en el poder.

Campeche ha sido históricamente un semillero de maestros. El Camino Real, en particular, que abarca principalmente a los Municipios de Calkiní y Hecelchakán con sus normales de profesores, han destacado como cunas de importantes educadores, y una gruesa parte de sus poblaciones se dedican a esa noble profesión, una de las más politizadas por cierto.

Del sentir político de ese sector poblacional, dedicado a las labores vinculadas con la educación, ha dependido en gran parte el rumbo político de esas demarcaciones. Los maestros verdaderamente mueven conciencias, y aunque los han pretendido aglomerar en un partido político (Nueva Alianza es la prueba de su fracaso), al final los profesores se saltan la tranca y abrazan ideales más nobles.

Los profesores creyeron indudablemente en el proyecto de la 4T y optaron por esa propuesta. Apoyaron también las aspiraciones de Layda Sansores por la gubernatura, pero ambas decisiones les salieron contraproducentes. López Obrador poco o nada hizo contra la reforma educativa de Peña Nieto, y Layda Sansores es una vil caricatura de gobernanta. Ha decepcionado hasta a los de su familia.

Por eso es importante dar seguimiento a esta nueva vertiente de rebelión magisterial. Si no atienden sus demandas, indudablemente que se las van a cobrar en las urnas, y mientras que al Gobierno de Sheinbaum no le conviene perder la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, en Campeche a la farsante Layda Elena le da pánico que otra opción política se quede con la gubernatura. Mucho menos Movimiento Ciudadano. Su pellejo y los de su familia están en juego. Literalmente.

Lo interesante del asunto es que el reinicio de las movilizaciones magisteriales contra el Gobierno pueden ser también la puerta de entrada a una inconformidad popular más amplia. Los resultados de la 4T no han sido los esperados, y fuera de sus programas federales asistencialistas, no se aprecian cambios sustanciales en el modo de hacer política. Persisten los mismos vicios, y hasta han empeorado. Sigue la impunidad, la corrupción, el nepotismo y todo lo que tanto criticaron y que generan amplio repudio ciudadano.

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