Sabe que ya no es del agrado de la gobernadora, porque no le garantiza ni impunidad ni continuidad, y está consciente de que por sus malas cuentas, lo tienen literalmente agarrado de sus partes débiles…
No hay que escarbar mucho para encontrar que el que está detrás de la rebelión de taxistas, camioneros y pochimóviles en Ciudad del Carmen, es el alcalde Pablo Gutiérrez Lazarus. Intenta generar un conflicto que polarice una vez más a los “campechanos” contra los “carmelos”, para empezar a calentar el ambiente en la carrera sucesoria, en donde sabe que será desplazado.
De paso, Pablito y sus huestes arman un negociazo de jugosos dividendos con el otorgamiento de permisos y cobros de derechos de piso a los poco más de 100 motocicletas adaptadas para el traslado de pasajeros, a los taxis piratas que regentea su gente, y las unidades de “Amor por Carmen” que siguen prestando el servicio, a pesar de que la Agencia Reguladora del Transporte los declaró ilegales y aseguró que serían retirados de circulación.
Pero todo este desgarriate del transporte que Pablito nos quiere traer desde su “pinche islita” (Layda Sansores dixit), en realidad tiene que ver con sus ambiciones políticas. Sabe que ya no es del agrado de la gobernadora, porque no le garantiza ni impunidad ni continuidad, y está consciente de que en el momento en que quiera lanzarse por su cuenta, le sacarán eso, sus cuentas, y lo van a inhabilitar para que pueda competir por cualquier partido.
Y no es que Pablito vaya a ser el enemigo a vencer. No. Realmente esta vez sí nos harían un gran favor si lo sacan de la contienda, porque es un peligro para las finanzas públicas y porque Campeche no aguantaría seis años más de gobiernos guiados por la frivolidad y la arbitrariedad.
Anoten este caos que ha armado Gutiérrez Lazarus en Carmen, y vamos a contraponerlo con todo lo que podría hacer en el Estado en perjuicio de la gente. Porque hay que insistir: con sus pochimóviles, taxis piratas y camiones ilegales, Pablo no quiere resolver el problema del transporte, sino aprovecharse de esa necesidad pública para hacerse de varios millones de pesos. Es el abuso del poder para hacer negocio.
Son siniestros pues, los móviles de Pablo en el asunto de los pochimóviles. No busca resolver un problema, sino crear otros. Hacerle sentir a la gobernadora que puede ponerle a toda la Isla en contra si no lo respalda en sus ambiciones y sueños, y además violar de manera impune e impúdica las leyes que regulan el transporte público en la entidad, al igual que ha violado otras leyes, principalmente las que regulan el adecuado manejo del presupuesto público.
Pero son pleitos entre ellos. Entre quienes quieren seguir gobernando a esta entidad, a pesar de que sus resultados sigan siendo catastróficos…
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