Tribuna Campeche

Diario Independiente

IMPUNIDAD A LAURITA

Lo que hizo la señora Sansores fue reiterar una conducta muy común en ella: conferir impunidad a quienes tiene en su afecto, y darles manga ancha para que sigan desviando recursos…

Como “inventos” calificó la nefasta gobernadora Layda Sansores los resolutivos de la Auditoría Superior de la Federación, que encontró faltantes y desvíos por más de 11 millones de pesos en el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), que preside su hermanita.

Como se sabe, los auditores federales detectaron el otorgamiento de “apoyos” por 805 mil pesos a 64 personas ya fallecidas; también  a 134 beneficiarios cuyos nombres no tenían coincidencia con sus CURP y otras 110 personas que no aparecen en el Registro Nacional de Población, o sea, no existen.

También se encontró con que el DIF formalizó contratos por más de 13 millones de pesos con empresas presuntamente ilegales, y varias adjudicaciones tuvieron irregularidades. Se le observó también que el DIF no hiciera públicas las convocatorias para los programas de ayuda asistencial, pues no publicó las fechas y características de los programas para que éstos sean del conocimiento de la población.

Ya venció el plazo para la aclaración y solventación de las irregularidades, por lo que la ASF recurrirá a medidas legales incluso coercitivas, para la reparación del daño. Es falso, por tanto, lo que asegura la gobernadora, que ya todo fue aclarado, y que no hubo desvíos, sino “fallas administrativas provocadas por cambios en los sistemas de captura de datos”.

Acostumbrada a condenar a sus enemigos, y a exonerar a los suyos, no fue nada raro que la anciana gobernanta calificara a la administración de su hermanita como “minuciosa y honesta”, pese a que, se insiste, lo que se ha publicado al respecto, es producto del trabajo de los auditores federales.

Lo que hizo la señora Sansores fue simplemente reiterar una conducta que es muy común en ella: conferir impunidad a quienes tiene en su afecto, y darles manga ancha para que sigan desviando recursos públicos, que al fin y al cabo, ya después se encontrarán justificaciones o excusas para evitar las sanciones.

Habrá que esperar el final de esta historia. Los auditores federales ya están acostumbrados a lidiar con ese tipo de gobernantes que creen tener la verdad absoluta, y el poder de desaparecer cualquier huella de corrupción, sobre todo si se involucra a familiares suyos.

Lo que hay que dejar en claro, y ser muy incisivo en ello, es que los dichos de la gobernadora a favor de su hermana, no diluyen el tufo a fuerte corrupción que emana de esa dependencia. Y es el colmo que hasta el dinero que se debe destinar a los más vulnerables, sea objeto de la ambición desmedida de los corruptos Sansores…

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