Tribuna Campeche

Diario Independiente

Mal mensaje

Si la democracia es el poder del pueblo, ¿cómo se le puede llamar a un ejercicio en el que ese mismo pueblo decidió no participar? ¿O es que debemos acostumbrarnos a este estilo de democracia cuatrotera?

Si se puede calificar como “exitoso” un ejercicio democrático, en el que la inmensa mayoría, casi el 90 por ciento, decidió no participar, donde resucitaron los vicios del pasado como la compra de sufragios, el acarreo de votantes, la inducción abierta y descarada al voto, y la nula vigilancia por parte de observadores electorales, entonces hay que afirmar que nuestra democracia ha sufrido un severo deterioro.

Si a ello le sumamos que el 10 por ciento de los votantes decidió anular el sentido de su voto, entonces el resultado empeora, pues el claro mensaje de la ciudadanía hacia el Gobierno Federal es el rechazo a esa elección, y su inconformidad por la manera como prefirieron derrochar más de ocho mil millones de pesos en un gasto innecesario.

De acuerdo con los datos oficiales del INE, con el 100 por ciento de las actas computadas, participaron 12.9 millones de personas (casi el 13 por ciento del padrón),  y se observaron 26.6 millones (22.8%) de votos nulos y blancos.

Hubo 116 millones 690 mil 157 sufragios, de los cuales 12 millones 604 mil 156 (10.8013%) fueron nulos, que superan por mucho el 5.40% registrado en elecciones de diputados federales en 2009 que era considerada la más alta, e incluso en la elección presidencial de 2024 ese indicador se ubicó en 2.32 por ciento.

A los nulos de la elección judicial se agregan 14 millones 054 mil 073 (12.0439%) de recuadros no utilizados, que se traducen también en anulados, con lo cual la cifra total es de 26.6 millones (22.8%).

Si la democracia es el poder del pueblo, ¿cómo se le puede llamar a un ejercicio en el que ese mismo pueblo decidió no participar? ¿O es que debemos acostumbrarnos a este estilo de democracia cuatrotera para posteriores procesos en que se pudieran definir asuntos que verdaderamente nos incumban?

Por ejemplo, imaginemos que a la 4T se le ocurra someter a consulta pública si se incluye en la Constitución la muerte, o considerar como “traición a la patria” el ejercicio de la libertad de expresión, de manifestación, de protesta, etcétera. Bastará con que uno de cada 100 integrantes del padrón respalde esas locuras para que se le considere “democrática”.

¿Para eso están preparando a la sociedad mexicana? ¿Para que una pequeña minoría pueda decidir sobre el destino de los demás? Es preocupante, porque este Gobierno cuatrotero ha dado varias muestras  de su proclividad al autoritarismo y la represión, y le puede resultar fácil validar “el respaldo ciudadano” a sus medidas dictatoriales, con el voto de una ínfima parte del listado nominal. No hay que perder de vista este tema.

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