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¿Qué técnicas de alisado con plancha aseguran un resultado duradero y saludable?

Alisar el cabello con plancha puede parecer una tarea sencilla, pero lograr un resultado que sea duradero, prolijo y que no dañe la fibra capilar requiere técnica, cuidado y los productos adecuados. Muchas veces se subestima el impacto que puede tener una rutina incorrecta de alisado, y lo cierto es que con el tiempo, puede provocar puntas abiertas, pérdida de brillo y quiebre.

En este artículo vamos a repasar las mejores prácticas para obtener un liso impecable, sin perjudicar la salud del cabello, y con una duración real que no desaparezca a las pocas horas. Uno de los elementos clave, además de la técnica, es el tipo de herramienta que se utiliza. 

Preparación previa: el paso que nunca hay que saltear

Antes de aplicar cualquier fuente de calor, el cabello debe estar completamente limpio y seco. Usar la plancha sobre restos de productos o sobre el cabello húmedo puede generar daño inmediato, ya que el vapor que se genera dentro del pelo puede literalmente partirlo desde el interior.

El lavado debe realizarse con un shampoo sin sulfatos y con un acondicionador nutritivo. Después, es fundamental aplicar un protector térmico. Este producto genera una película invisible que protege el cabello del calor, previene la pérdida de hidratación y ayuda a mantener la suavidad y elasticidad natural.

En este punto también es útil secar el cabello con secador, preferentemente con aire templado o frío, peinándolo con un cepillo plano para que quede lo más desenredado posible. Así se reduce el número de pasadas que se necesitarán con la plancha, lo que preserva mejor la salud capilar.

Seccionar para un mejor control

Uno de los errores más comunes es intentar alisar grandes porciones de cabello al mismo tiempo. Esto no solo produce un resultado irregular, sino que también requiere más pasadas, lo cual desgasta la fibra capilar.

La clave es dividir el cabello en pequeñas secciones y trabajar de manera ordenada desde la nuca hacia arriba. Las secciones finas permiten que el calor se distribuya de forma uniforme y que el alisado sea más efectivo desde la raíz hasta las puntas. Además, ayuda a que cada mechón quede perfectamente pulido y alineado, lo que prolonga el efecto del alisado.

Temperatura ideal según tipo de cabello

No todos los cabellos requieren la misma temperatura. Usar una plancha demasiado caliente en un cabello fino o débil puede quemarlo, mientras que una temperatura muy baja en un cabello grueso y resistente puede no ser efectiva.

En general:

  • Cabello fino o dañado: entre 140 °C y 160 °C.
  • Cabello normal o teñido: entre 160 °C y 180 °C.
  • Cabello grueso, rizado o rebelde: entre 190 °C y 230 °C.

Algunas planchas, como la plancha Babyliss, permiten ajustar la temperatura de forma precisa, lo cual es muy útil para personalizar el proceso según el tipo de cabello. Además, sus placas de titanio o cerámica distribuyen el calor de forma uniforme, evitando puntos calientes que dañen ciertas zonas más que otras.

Técnica correcta: movimiento continuo y presión uniforme

Una técnica eficaz implica deslizar la plancha con movimiento lento, firme y continuo, sin detenerse en el camino. No hay que apretar con fuerza, sino mantener una presión constante que permita alisar el cabello sin generar marcas.

Otro consejo importante es evitar repetir muchas veces sobre el mismo mechón. Lo ideal es que una sola pasada bien hecha sea suficiente. Si se necesita una segunda, debe ser inmediata, sin esperar a que el cabello se enfríe.

En el caso de las raíces más rebeldes, conviene acercar la plancha lo máximo posible sin tocar el cuero cabelludo. Para ello, se puede utilizar un peine de dientes finos que guíe la plancha mientras se desliza. Esta técnica ayuda a obtener un resultado más liso desde la raíz, evitando el frizz.

Cómo prolongar el efecto liso

Una vez finalizado el alisado, se puede aplicar una gota de aceite liviano o sérum antifrizz en las puntas para sellar el peinado. Esto aporta brillo, define y reduce la absorción de humedad del ambiente.

Para conservar el peinado, se recomienda evitar el contacto con el agua, la humedad o el sudor excesivo. Dormir con una funda de satén o seda también puede marcar una gran diferencia, ya que este tipo de telas reducen la fricción, evitan el encrespamiento y ayudan a mantener el liso por más días.

Si el cabello tiende a ondularse rápidamente en las raíces, se pueden hacer retoques suaves con plancha cada dos o tres días, siempre utilizando protector térmico. No es necesario volver a alisar todo el cabello desde cero si se mantiene bien la estructura general.

¿Qué diferencia hace una buena plancha?

La elección de la herramienta es fundamental. Hay planchas que no calientan de forma pareja, que enganchan el cabello o que necesitan múltiples pasadas para obtener un resultado decente. Estas características no solo afectan el acabado, sino que pueden dañar seriamente la fibra capilar con el uso frecuente.

Una plancha profesional ofrece una combinación de potencia, control y suavidad que hace toda la diferencia. Sus modelos con placas flotantes, recubrimientos avanzados y tecnología iónica permiten lograr un acabado mucho más duradero, brillante y saludable. Además, reducen el tiempo necesario para alisar, lo cual es clave para preservar la salud del cabello.

Mitos sobre el alisado con plancha

Muchas personas creen que alisar el cabello todos los días lo destruye, pero la realidad es que el daño no proviene de la frecuencia, sino de la falta de protección y el uso incorrecto. Si se utilizan buenas prácticas, productos adecuados y herramientas de calidad, el alisado puede ser una rutina segura.

Otro mito frecuente es que “el alisado dura más si la plancha está muy caliente”. Si bien el calor ayuda a fijar la forma del cabello, el exceso de temperatura quema la cutícula y genera un efecto quebradizo con el tiempo. Ajustar la temperatura correctamente es una de las formas más efectivas de lograr un equilibrio entre durabilidad y cuidado.

También se suele decir que las planchas de cerámica son las únicas que cuidan el cabello, pero hoy en día existen múltiples tecnologías (como el titanio o el oro) que combinan ligereza, conducción térmica precisa y cuidado. Lo importante no es tanto el material, sino la calidad de la construcción de la plancha y su capacidad de mantener el calor estable.

El cabello también necesita descanso

Por más que se use la mejor técnica y la herramienta adecuada, es recomendable darle al cabello días de descanso, sin calor. Durante esos días, se puede aplicar una mascarilla nutritiva o reparadora para fortalecer la fibra capilar y restaurar la hidratación perdida.

El uso periódico de productos con queratina, colágeno o aceites naturales ayuda a mantener el cabello más fuerte y elástico, lo que lo vuelve más resistente al calor y a la fricción. Un cabello saludable siempre responderá mejor a cualquier técnica de estilizado.

En fin, más allá de lo visual, muchas personas encuentran en el alisado una forma de sentirse cómodas con su imagen y de simplificar su rutina diaria. Pero para que esa comodidad no se convierta en un daño a largo plazo, es importante entender cómo se alisa correctamente y por qué cada paso es relevante.

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