Tribuna Campeche

Diario Independiente

OPINIÓN: LA JUSTICIA HACE LAS MALETAS: LA COMPLICIDAD INSTITUCIONAL QUE CONDENA A LA NIÑEZ EN CAMPECHE

Vía: La neta de Campeche

San Francisco de Campeche.- En los pasillos de los juzgados de Campeche, la burocracia pesa más que el bienestar de un niño. Mientras el discurso oficial se llena la boca hablando del “Interés Superior del Menor”, la realidad en el Juzgado Especializado en Violencia Contra la Mujer de Primera Instancia revela una indolencia que hiela la sangre.

Hoy, la impartición de justicia tiene nombre, apellido y un boleto de salida: la jueza Kitty Faride Prieto Miss.

Ante la mirada complaciente de esta juzgadora, un menor de edad está siendo sometido a un secuestro emocional. La madre custodia, en un abierto y sistemático desacato a los mandatos judiciales, niega reiteradamente la convivencia del infante con su padre. Y no solo eso, los documentos oficiales gritan que el menor está sufriendo una grave negligencia educativa y omisión de cuidados. Las pruebas están sobre el escritorio del juzgado. Los reportes institucionales confirman las faltas. Las inasistencias escolares y el rezago académico del niño están comprobados.

¿Cuál es la respuesta de la jueza Kitty Faride Prieto Miss ante la destrucción del futuro de este niño? El silencio. La inacción. La parálisis.

Teniendo a su disposición todo el peso de la ley para ejecutar medidas de apremio inmediatas y sancionar a quien utiliza a un hijo como botín de guerra, la jueza ha decidido voltear hacia otro lado. Se niega a dictar los acuerdos urgentes que frenarían este abuso.

Lo que resulta verdaderamente indignante, un insulto para la sociedad campechana, es la perversidad de los tiempos. El Tribunal Superior de Justicia está a punto de cerrar sus puertas por el periodo vacacional, pausando sus labores hasta el próximo 4 de agosto. Aprovechando esta cortina de impunidad burocrática, la parte custodia se frota las manos, sabiendo que tendrá semanas enteras para seguir reteniendo al menor sin que nadie la sancione.

Y mientras tanto, la jueza Kitty Faride Prieto Miss prepara sus vacaciones. Elige el descanso por encima de su deber legal y moral. Se marcha dejando el expediente abierto, pero la justicia cerrada.

Una autoridad que permite que un niño sea separado de su padre y vulnerado en sus derechos fundamentales, solo porque “ya es hora de salir de vacaciones”, no está impartiendo justicia; está administrando impunidad.

Cuando el sistema judicial se vuelve cómplice de quien lastima a un menor, la sociedad no puede guardar silencio. Hoy exigimos que los funcionarios públicos asuman el peso de su investidura. Campeche no necesita jueces de horario de oficina; necesita autoridades que defiendan a la niñez con valentía antes de apagar la luz de sus despachos.

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