Tribuna Campeche

Diario Independiente

Playa Norte, destino para los turistas

Sin lugar a duda que el lugar privilegiado por los bañistas tanto visitantes como locales es la zona de Playa Norte, ahí diariamente se dan cita miles de familias que desde muy temprana hora acuden para disfrutar del mar y que se pasan horas disfrutando de las paradisiacas playas con las que cuenta el municipio del Carmen.

La familia Verdejo Jiménez proveniente del Distrito Federal fue entrevistada por el corresponsal de TRIBUNA Carmen durante un recorrido hecho por la zona costera, en la cual el padre de familia Verdejo Molina, señaló que fue mediante la insistencia de sus hijos que decidió visitar Ciudad del Carmen pues a pesar de tener a familiares trabajando en la industria petrolera, fue atraído por las festividades que se realizan en honor a la Virgen del Carmen.

“Somos del Distrito Federal, específicamente de la delegación Benito Juárez, mis hijos insistieron en venir a visitar a sus tíos y aquí estamos, decidimos realizar el viaje en familia y de esta manera disfrutar de la naturaleza también salir de la rutina, es la primera vez que acudimos a un Estado con costa y vemos que Ciudad del Carmen cuenta con hermosas playas, principalmente esta que se llama Playa Norte y mis hijos ya no quieren salir del agua porque aseguran que extrañarán estos días cuando regresemos a la capital”, dijo don Rubén.

 

Atardeceres

Aseguró que ha disfrutado los atardeceres que Ciudad del Carmen brinda diariamente y aseguró que son recuerdos que no se olvidarán y esperan regresar de nueva cuenta el próximo año para pasar sus vacaciones en la isla que poco a poco ya cuenta con la infraestructura hotelera para recibir y atender a los cientos de visitantes que periódicamente acuden a la isla a vacacionar.

Finalmente dijo que el mayor problema que ha encontrado es el de las calles deterioradas y solicitó a las autoridades trabajar para mejorar las vías de comunicación y evitar que los elementos policiacos realicen los operativos sólo para aprovecharse de algunos turistas y pedirle la famosa “mordida” que solicitan; a fin de que no se lleven el carro de los automovilistas al corralón.