Tribuna Campeche

Diario Independiente

Autoridades ocultan los homicidios, denuncian

Castigar a responsables, pide Jiménez González

La Vicefiscalía Regional miente en torno a la muerte de las seis personas que fueron encontradas en la laguna de Atasta, afirmaron Geronides Jiménez González y Luis Alfonso Jiménez García, padre y hermano de Yamileth.

Subrayaron que no entienden por qué las autoridades ministeriales pretenden proteger a quienes consideraron como sospechosos de homicidio, David Morales Guillermo, “El Papa”, quien tripulaba la lancha y Antonio Jiménez Sánchez, “Zacarías”, porque no es posible que la pequeña embarcación sufra un desperfecto y aparezca luego en el domicilio del primero.

En tanto Jiménez González, manifestó que a ambos los considera probables responsables del delito de homicidio y así lo dejó asentado en el expediente  AP-036/ATASTA/2015  en el que reclama el cadáver de su hija Yamileth y en el que asegura que “El Papa” huyó del poblado de Atasta y presume se encuentra escondido en la comunidad de José María Pino Suárez de Tabasco.

Indignado por la versión de Vicefiscalía Regional, asegura que lo que ha dicho su titular Jorge Wilberth Salazar Magaña es totalmente falso. Lo único que exige es que se aclaren los asesinatos y haya castigo para los responsables.

“No fueron animales los que mataron, si no fueron seis personas, entre de ellos dos niños, quienes aseguran que se viró la lancha es una gran mentira porque una embarcación cuando se vira no la pueden achicar porque se va al fondo”, dijo.

Además es misterioso que las dos personas responsables del supuesto paseo se salvaron y los otros se ahogaron y si fuera así, se preguntó ¿Por qué en el momento no dieron parte a las autoridades para salir inmediatamente en su búsqueda? ¿Por qué se fueron tranquilamente a sus casas?

Si no fuera por un pescador que encontró un cadáver flotando a eso de las ocho de la mañana del lunes, no nos habíamos enterado, para este entonces David Morales Guillermo,  huyó del pueblo.

En la madrugada,  el hijo mayor del profesor Germán Caamal, acudió al domicilio de El Papa para preguntar dónde había dejado a familia, “él muy cínico le contestó que no sabía”.