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Tensión en Atasta ante libertad de homicidas

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ATASTA.-— Ante el rumor de que los principales sospechosos del séxtuple homicidio del pasado siete de junio del 2015 en Atasta, en el que perecieron el profesor Germán Caamal Medina, su esposa y dos hijos; Yamileth Jiménez García, de 40, y otra persona más, podrían quedar en libertad en los próximos días por irregularidades de los expedientes, habitantes de las siete comunidades de la Península preparan movilizaciones y bloqueos carreteros.

Habitantes inconformes, que omitieron sus datos por seguridad, exigen al gobernador Rafael Alejandro Moreno Cárdenas y al fiscal general que investiguen para castigar a los asesinos y funcionarios de la pasada administración por corrupción, ocultamiento de pruebas, y obstrucción de la justicia.

“En caso de no haber justicia organizaremos movilizaciones y manifestaciones con pancartas en el Puente Zacatal, frente al Palacio Municipal y al Centro de Readaptación Social (Cereso), hasta lograr que se aplique todo el peso de la ley”.

En un documento entregado a TRIBUNA aseguran que todo indica que la juez Penal  dejará libres a los inculpados por la muerte del reconocido catedrático y director de la Primaria “Benito Juárez”.

 

ENCUBRIERON

Presuntamente el agente del Ministerio Publico, Edgar Norberto Ku May; el entonces subprocurador Jorge Wilberth Salazar Cruz, el exprocurador general de Justicia, José Arturo Ambrosio Herrera, y el exgobernador Fernando Eutimio Ortega Bernés ocultaron pruebas, encubrieron a los probables responsables, Carlos Antonio Jiménez García, “El Zacarías”, y David Morales Guillermo, “Papa”, y obstruyeron la investigación.

En ese pergamino el pueblo sabe que la Subprocuraduría ocultó y no investigó varios hechos que estaban a la vista de todos.

En primer lugar los dos presuntos asesinos ocultaron la verdad histórica de los hechos hasta dos días después de ocurridos en que fueron a declarar, pero el agente del Ministerio Público no los señaló como acusados si no como aportadores de datos  y los dejó en libertad después de rendir sus respectivas declaraciones.

Luego los inculpados. Durante dos días sostuvieron sus mentiras al decir que “no habían visto al profesor German Caamal Medina, ni a su familia”, cuando ellos fueron los que se los llevaron junto con otras personas en su embarcación. Luego, ebrios y a bordo de la lancha, continuaron la parranda.

Otro dato refiere que cuando se encontró el cuerpo de la niña Cristel del Carmen Caamal Hernández, de 10 años, había dos gorras junto a ella, pero el Ministerio Público no lo hizo constar ni aparecen como pruebas dentro de la acusación.

La lancha de los presuntos homicidas se encontraba en calidad de desaparecida y posteriormente fue encontrada amarrada enfrente de la casa de uno de esos sujetos y con visibles muestras o rasgos de sangre. Pero el Ministerio Público aun cuando levantó los indicios del líquido hemático no mandó  examinarlos en el laboratorio y nunca las presentó ante el juez, como tampoco las gorras.

Pobladores inconformes que omitieron sus datos por seguridad, subrayaron que los homicidas se contradicen en sus declaraciones, a pesar dos días después de los hechos tiempo suficiente en el que formularon la coartada.

Actualmente el legajo del caso con los expedientes se encuentran en manos del juez segundo penal, pero las pruebas que presentó la ahora Fiscalía General del Estado a cargo de Juan Manuel Herrera Campos no ha ratificado las que se ocultaron y ninguna otra más.

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