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Vecinos de la Ortiz Ávila, ignorados

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Los vecinos de la calle José Guillermo Lliteras Repetto, en la colonia Ortiz Ávila, denunciaron que fueron ignorados por la Dirección de Protección Civil, mientras en Nuevo Campechito creció el temor ante el inminente desbordamiento del río San Pedro y San Pablo, que ayer estaba al límite, y la anegación en numerosas viviendas.

Francisco Peraza Chan, Fernando Montes Cruz, Gabriel Díaz Güemes, Julio Sánchez Mendoza y Rosario Aranda Martínez, entre otros colonos, se quejaron de que las camionetas de Protección Civil recorrieron la colonia Ortiz Ávila, pero nunca se detuvieron para constatar afectaciones y escuchar peticiones de ayuda.

De nada sirve verlos pasar, pues su obligación era ofrecer ayuda a las familias afectadas por la “invasión” de agua de mar, y el responsable es el jefe de la dependencia, Julio Manuel Sánchez Solís.

Además, la maquinaria de Obras Públicas del Ayuntamiento no llegó a la orilla de la playa para colocar la barrera de arena que impidiera el ingreso de más agua salada a sus viviendas.

Peraza Chan relató que en varias casas sus moradores colocaron lo que pudieron sobre bloques. El rápido ascenso del nivel del agua impidió salvar muchos electrodomésticos, especialmente refrigeradores, lavadoras y estufas.

Ahora los problemas de estas familias aumentan, pues la Lliteras Repetto quedará peor por no haber sido bacheada antes de este fenómeno. Algunos peatones, incluidos alumnos de la primaria “Ramón G. Bonfil”, turno vespertino, tuvieron la mala suerte de caer a algunos de los huecos al quedar “cubiertos” de agua.

También, varios vehículos quedaron atascados en los baches y los vecinos de la zona ayudaban a los conductores a empujarlos para que continuaran su camino, expresó Sánchez Mendoza.

Para evitar desperfectos y gastos, conductores de las combis del servicio colectivo cancelaron el servicio a esta zona o bajaban a los pasajeros en el fraccionamiento Puesta del Sol.

Todos los años pasa lo mismo, pero en esta ocasión el Ayuntamiento que encabeza Pablo Gutiérrez Lazarus no generó obras que los ayudara, como la construcción de un malecón o la instalación de un cárcamo de bombeo para desalojar el agua pluvial o de mar hacia otra zona o de regreso al Golfo de México.

 

RÍO CASI SE DESBORDA

Mientras tanto, en Nuevo Campechito, ubicado en el límite con Tabasco, el río San Pedro y San Pablo amenazaba con desbordarse. Por el pleamar, numerosas casas quedaron inundadas y sus moradores tienen que estar entre agua, y sin ayuda oficial.

El agente municipal Jorge Arcos Damián, informó que Protección Civil y las autoridades municipales saben de la crítica situación y el estado de emergencia de esta comunidad de la Península de Atasta, y no intervienen.

La gente no quiere ni dormir ante el probable desbordamiento del afluente, agregó.

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