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Olvidada la calle 33-A por el Ayuntamiento

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Con hoyancos, grietas y levantamiento de la carpeta asfáltica, es como se encuentra la calle 33-A entre 40 y 42, en las inmediaciones del parque Tila, ejemplo claro del abandono en que la actual administración municipal tiene a la mayoría de las vialidades en Carmen, lo que causa indignación, principalmente entre automovilistas particulares y del servicio público de carros de alquiler.

Manifestaron lo anterior los taxistas Florentino Acosta Saldaña, Elías Alvarado Torres, Secundino Santiago Ortega, Mayra Gutiérrez Santos y Enedino Alejo Guzmán, quienes aseguraron que el gasto más fuerte de mantenimiento, lo hacen en amortiguadores y partes de suspensión, por los innumerables baches que hay en la ciudad.

Justifican el aumento en las tarifas por el servicio de taxis, las constantes reparaciones a sus vehículos, que sufren averías en amortiguadores, mofles, carrocerías y suspensiones. Para encontrar calles despedazadas, no es necesario ir a las invasiones o colonias escondidas, las calles céntricas no se salvan de la apatía de las direcciones de Servicios Públicos y Obras Públicas.

“Nunca en la historia de Carmen, habíamos tenido tan abandonadas las calles y es una vergüenza que la 33-A, que es una calle céntrica, esté llena de socavones, grietas y chipotes”, expresó  el ruletero Acosta Saldaña.

El ruletero —quien tiene más de 30 años en el oficio—, dijo que es evidente el deterioro que las vialidades han sufrido desde que Pablo Gutiérrez Lazarus llegó al poder, destacando que en la calle mencionada la Dirección de Obras Públicas mandó tirar chapopote en los baches, sin compactarlo adecuadamente, por lo que solo dejaron chipotes llenos de cuarteaduras.

“De plano, hay calles donde preferimos no meternos, pero si uno no quiere que se rompa la suspensión de su carro en la Isla, la única manera es dejarlo guardado, porque para donde te muevas hay calles rotas, no hay manera de evitarlas y como el Ayuntamiento no nos va a pagar las reparaciones ni las refacciones, le tenemos que cargar la mano al pasaje”, afirmó el taxista Alvarado Torres.

Además, la iluminación es deficiente y la seguridad nula, por las tardes grupos de vagos se reúnen para consumir drogas y acosar a los transeúntes, aprovechando la oscuridad, la falta de vigilancia y el hecho de que la calle es poco transitada, por el mal estado en que se encuentra.

“Aquí el problema es para las jovencitas de las escuelas vespertinas, que les gusta venir a estar un rato en el parque Tila platicando, porque las acosan, les faltan al respeto y no sea que vaya a pasar algo peor, pero a los policías municipales ni se les ocurre pasar por el rumbo y menos van a meter la patrulla en esta calle, porque está toda destrozada”, expresó la taxista Gutiérrez Santos.

Por su parte, Alejo Guzmán señaló los múltiples y profundos baches en la vialidad, asegurando que los charcos los disfrazan, por lo que tuvo la mala suerte de golpear su carro y echar a perder la llanta y el rin, costo que tuvo que asumir él mismo, porque la autoridad municipal no se hace responsable por los daños ocasionados por su negligencia.

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