Tribuna Campeche

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Ejecutan a El Negro

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Por viejas rencillas personales, un sujeto apodado El Macabra —que recién salió del Centro de Rehabilitación Social (Cereso) de Carmen—, mató a balazos a José Gabriel G.A (a) El Negro.

La ejecución ocurrió en los primeros 40 minutos de ayer frente al domicilio de la víctima, ubicado en la calle 53-A por privada 88 de la colonia San Carlos. El presunto homicida llegó a bordo de una motocicleta, conducida por una persona no identificada, e hizo cinco disparos, de los cuales acertó tres.

“No hay nada que investigar, El Macabra siempre le apuntaba con el dedo y me lo amenazaba de muerte. Hoy mi hijo no está, pero las autoridades tienen las evidencias y si no resuelven el caso es porque no sirven para nada”, exclamó entre lágrimas la mamá de José Gabriel, mientras veía a media calle el cuerpo sin vida de su vástago cubierto con una sábana blanca.

De acuerdo a testigos, El Negro, que tenía 28 años de edad y era originario de la Isla, ingería bebidas embriagantes frente a su casa, cuando a lo lejos vieron arribar una motocicleta con dos personas abordo.

Al acercarse el copiloto sacó la pistola arma de fuego, y al identificarlo le disparó para matarlo instantáneamente. El occiso cayó boca abajo, sobre su brazo derecho. Un hilillo de sangre brotó de su boca.

Vecinos intentaron auxiliarlo, pero al percatarse que no se movía avisaron a emergencias y a la policía. El ejecutor y cómplice se perdieron entre la oscuridad.

Una cuadrilla de rescatistas de la Cruz Roja Mexicana llegó a la escena, y al revisar a El Negro confirmaron que no tenía signos vitales. Taparon el cuerpo con la sábana blanca.

 

Trejo caldea ánimos

 

La tardanza en el arribo de la Policía Ministerial molestó tanto a familiares como amigos de la víctima, cuyo cuerpo permaneció más de una hora sobre el asfalto. Agentes del Semefo se portaron prepotentes y agresivos.

Pero no fue todo, porque Wilberth Trejo Castro, subdirector de la Policía Ministerial, cacheteó a un vecino, ante lo cual los demás colonos sacaron piedras, palos y machetes, para arremeter también contra los genízaros.

Tembloroso, el comandante Trejo Castro optó por retirarse para apaciguar los caldeados ánimos y permitir que el cadáver fuera trasladado al Semefo, para la autopsia de ley.

Al cierre de la edición no se sabía de avances en las investigaciones, ni había versión oficial de los hechos, sólo lo dicho por la madre de El Negro.